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miércoles, 30 de octubre de 2024

Humano Mágico para Ars Magica: Atrabio el Maldito (Renacido)

Atrabio el Maldito


Poder Mágico: 30 (Corpus)

Características: Inteligencia +2, Percepción +2, Presencia -5, Comunicación 0, Fuerza +2, Vitalidad +3, Rapidez +2, Destreza +1.

Tamaño: 0.

Edad: No aplicable.

Estación: Otoño.

Puntuación de Confianza: 1(3)

Virtudes y Defectos: Humano Mágico; Características Mejoradas x2, Conocimiento Arcano, Duro, Humano Transformado, Inofensivo para los Animales, Predestinado (); Circunstancias Funestas (bajo la luz del día), Envidia (M), Habilidades Inútiles, Monstruo Mágico, Presencia Mediocre x2.

Cualidades e Inferioridades Mágicas: Aguante Mejorado x3, Ataque Mejorado x2, Daño Mejorado x2, Defensa Mejorada x2, Dotado, Iniciativa Mejorada x2, Poder Focalizado x3, Poder Mayor x2, Poderes Mejorados, Sin Fatiga; Aire Mágico Estridente, Apariencia Monstruosa*.

(*Necesaria)

Rasgos de Personalidad: Envidioso de los Vivos +6, Generoso -1, Rencoroso +2.

Reputaciones: Muerto viviente 3 (Local)

Combate:

Puñetazo: Iniciativa +8, Ataque +17, Defensa +18, Daño +8.

Aguante: +12.

Niveles de Fatiga: N/A.

Penaltis por Heridas: -1 (1-5), -3 (6-10), -5 (11-15), Incapacitado (16-20), Muerto (21+)

Habilidades: ·Alto Alemán 6 (Suevo antiguo), Artes Liberales 1 (astronomía), Atención 4 (buscar), Atletismo 4 (escalar), Concentración 4 (poderes), Conocimiento del Poder Infernal 4 (muertos vivientes), Conocimiento Mágico 5 (tradiciones místicas), Cultura Feérica 4 (deidades godas), Latín 4 (oficiales), Liderazgo 4 (ordenar sirvientes), Manejo de Animales 6 (aves), Montar 4 (largos viajes), Pelea 7 (puñetazo), Penetración 4 (Maestro de Corpus).

Poderes:

Agarre de Sumisión; 0 puntos, Iniciativa +4, Mentem:

A: Toque, D: Solar, O: Individuo

Un poder que funciona como una versión de Toque de Aura de Autoridad, que Atrabio puede usar así incluso si no le miran a su podrido rostro.

ReMe 20 (base 5, +1 Ocular, +2 Solar): Poder Mayor (20 niveles, -2 al Coste, +4 a la Iniciativa)

Forma de Ave de Mal Agüero; 1 punto, Iniciativa -1, Corpus:

A: Personal, D: Solar, O: Individuo

Versión como poder del hechizo del Manto de Plumas Negras, aunque no necesita un fetiche.

MuCo(An) 30 (base 20, +2 Solar, requisito gratuito): Poder Mayor (30 niveles, -2 al coste, +2 a la Iniciativa)

Maestro de Corpus; 1-6 puntos, Iniciativa 0, Vim:

A: Varía, D: Varía, O: Varía

Atrabio puede replicar efectos no rituales de Muto Corpus o Perdo Corpus de hasta sexta magnitud, empleando 1 punto de poder por cada 5 magnitudes del efecto.

MuCo o PeCo: Poder Focalizado 30 niveles (20 niveles para +4 para Iniciativa).

Señor de los Pájaros de Mal Agüero; 1-6 puntos, Iniciativa 0, Animal:

A: Varía, D: Varía, O: Varía

Atrabio puede replicar cualquier efecto de un hechizo hermético que no sea ritual hasta la sexta magnitud que tenga relación o afecte a las aves de mal agüero, como pueden ser la abubilla, aves nocturnas (búhos o lechuzas) o carroñeras (cuervos y buitres). Puede atraerlas o ver a través de estas aves por ejemplo.

(Técnica) Animal: Poder Focalizado 30 (25 niveles, +1 para incrementar el nivel efectivo con Poderes Mejorados, +4 a Iniciativa)

Equipo: manto, cuenco de latón.

Carga: 0.

Vis: 6 peones de vis Corpus en su corazón.

Apariencia: Atrabio es un cadáver animado, con piel apergaminada y reseca que se resiste a caer de sus huesos y son fáciles de observar donde se tensa más. Sus ojos brillan con odio a los vivos y su presencia a veces puede ser percibida por el olor a cadáver que le sigue, aunque curiosamente los animales parecen ignorarle.

Atrabio no debería de seguir caminando por esta tierra, su mundo y su tiempo hace siglos que pasaron, pero sigue existiendo y vagando eternamente, ahora cargado con resentimiento hacia los vivos. Cuando vivía, Atrabio era uno de los pocos hechiceros y adoradores de los antiguos dioses germanos. En un momento dado, cuando buscó una forma de inmortalidad que algunos hechiceros y sacerdotes paganos realizaban, pidiendo a los dioses paganos ayuda. Puede que los dioses supieran de su cercano crepúsculo, puede que el destino mismo le eligiera… pero ante su alter pagano, dio la promesa de que solamente su señor podría juzgarle y ni la muerte le dejase descansar. Atrabio primero vivió mucho, luego simplemente existió como un cuerpo, cuando no quedó aliento pero no pudo descansar. Hace ya mucho que olvidó el rostro de los vivos que le importaban y ya hace tiempo que renegó de pedir ayuda a unos dioses que murieron o le olvidaron. Solamente le queda aterrar a los vivos, vagando por la noche y usando a las aves de mal agüero.

De hecho el nombre de Atrabio es el nombre que se dio a sí mismo, el Padre Cuervo en una mezcla de la lengua de los suevos y el latín, hace ya mucho tiempo. Así puede usar y dominar a las aves de mal fario, además de transformarse en cuervo él mismo. Luego también puede controlar a la gente con su frío agarre, o retorcer sus cuerpos como si fuesen un trapo. Cuando se enfrenta a alguien con Resistencia Mágica, sus puños son capaces de quebrar incluso a caballeros en armadura y su piel dura es resistente como una cota de malla. Recuerda, esto no penetra porque es de verdad un cadáver animado y no un espíritu animando o creando un cuerpo con magia.

[Par D&D he hecho una especie de secta, pero para Ars Magica hice un mago hombre lobo así que tenía que buscar otro monstruo clásico, y no me apetecía hacer un vampiro, así que he ido a la momia (más o menos) en su lugar. Quiero hacer otra entrada mañana también ¡hasta entonces se despide vuestro amigo y ciber vecino Mario!]

martes, 18 de junio de 2013

Estado de Crónica Rolera: Abierto de 12 a 12 (AFMBE en Rusia)

[Breve "Parte de Guerra" sobre mi partida de los viernes, que no se jugará el de esta semana por "Man of Steel" - Pronto crónica por lo tanto].


Abierto de 12 a 12

En las noticias de medio mundo se abren los noticieros con notas tristes y terribles. En el Óblast de Tver una suma de catastróficas carencias han provocado contaminación en las aguas locales por aguas fecales, provocando una rápida infección de cólera por toda la región. Varias familias iniciaron un éxodo, mientras primero las autoridades locales suplicaron ayuda a las más poderosas federales rusas y estas respondieron, ayudas de la OMS que fueron cortadas por las más lentas y soberbias desde Moscú.

Familias que pudieron superar la precaria cuarentena huyeron hasta lugares cercanos primero, más lejanos después. El miedo a la enfermedad, y que el brote estaba localizado en un espacio cubierto por una sola planta purificadora, afectando a un embalse cercano (fabricadas ambas estructuras durante el apogeo URSS, dejados por la carencia de estructura e irresponsabilidad de los ahora dueños privados); evitaron de hecho que la plaga siguiese extendiéndose (está en el agua, no en las personas después de todo). Pero la prisa con la que el brote afectó y también la des-coordinación, provocó que las familias dejaran la provincia con lo puesto, sin atender a sus muertos y enfermos más graves, abandonados a su suerte. Y estos sienten fuerte apego por sus familias pese a ese abandono...

Tanto que les acompañan, no sólo como recuerdo...
En el Óblast de Mosxcú, en la zona rural que acoge a los moscovitas en épocas difíciles en la gran capital rusa, muchos refugiados procedentes de los campos de Tver se han amontonado. Sin que ellos lo supieran, muy de cerca de hecho, sus muertos están hambrientos y se sienten solos. Convertidos en feroces Upyr, ahora buscan a sus familias, para que compartan el dolor que ellos padecieron (la enfermedad), y alimentarse de sus corazones y de lo que son, la sangre de su sangre.

Ya han llegado de hecho. ¿Pueden un sacerdote fanático de origen turco, una mochilera yanqui, un pícaro moscovita y un ex-militar retirado hacer algo contra los muertos andantes sedientos de su propia sangre?

[Procedente la criatura totalmente del libro El Atlas de los Muertos Vivientes, de All Flesh Must Be Eaten. La partida está abierta y sigue habiendo hueco en las tumbas... digo en el grupo de jugadores. Partida de GREBAS sustituta de la anterior]

[Pronto más cosas de parte de vuestro amigo y ciber vecino Mario.]

miércoles, 31 de octubre de 2012

Relato: El Despertar (III) (Aperturas)

[Especial Samhain/Halloween/Samaín]

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El doctor Torres Huertas había sido un hombre ocupado, antes claro; antes había tenido a su cargo muchas más responsabilidades, cuando tenía bajo su mirada y criterio a enfermeras y otros médicos; cuando la vida de muchas pasaba por sus manos. Ahora estaba en un despacho, no podía quejarse porque él lo había querido, pero él había sido más importante en más vidas antes, pese a que cobraba más en su clínica (era suya después de todo). Las canas y las arrugas eran el traje que la edad daban al cansancio. "Pero no tan cansado como para quedarme" pensó mientras caminaba entre los nichos. Hacía una hora que había anochecido, y refrescaba, pero era su costumbre quedar en horas incómodas para otros. Antes había sido un hombre mucho más ocupado, desde luego.
Pero ahí estaba para ver a quien le recordaba como aún menos mayor, y cuando no tenía tiempo de verdad, cuando él era quien estaba debajo de otros. Trabajaba mucho, no precisamente con satisfacción, y encima tenía que hacer cosas sucias; ahora eran sucias. Y eran donde menos guantes debía usar. El negro espectro (que le llevó una vez más a recordar aquellos días) estaba de pie enfrente de él y exactamente donde se habían "conjurado", apenas metro y poco se alzaba así que en lugar de la parca parecía una pequeña reliquia de iglesia, con su pelo cubierto y su ropa negra. La mujer le miró con cierto alivio y le sonrió para decir:
-Bueno Doctor Fernando ¿un poco justo de tiempo no?-dijo sor Herminia- Yo le recordaba mucho más puntual.
-Es justo la hora hermana, además que justo la oficina de confianza me queda lejos de donde trabajo, y ambas algo lejos de aquí - dijo moviendo la mano en que no llevaba el maletín señalando este rincón del cementerio a la sombra de su primer hospital- Lo que me extraña es que quedemos aquí.
-Me pareció correcto, porque no es correcto recibir extraños en el convento, y no tengo por costumbre ir al médico sin necesidad, ¿no cree que es mejor así? -dijo cambiando de una expresión cándida a una más agresiva para volver a la primera en menos de una frase.
-No sé -dijo el médico inclinando los hombros dentro de su americana- me recuerda a lo que se dice de los culpables y "el lugar del crimen".
-¡Pero es qué no hemos cometido jamás ningún crimen! - dijo con ferocidad la anciana- pero hoy en día algunos quieren perseguir a los buenos cristianos por velar por las almas y vidas de los niños.
-¿Y por eso necesita este maletín lleno de dinero? -dijo con cierto toque de cinismo el doctor mientras le acercaba el maletín- está todo por si lo pregunta -dijo cuando el maletín fue cogido por la monja y ésta lo entreabrió.
-Más vale -dijo aunque suavizando continuó- pero eres un buen cristiano y estás ayudando a la obra del señor, porque el dinero no es para mí, es para la obra que mi orden está haciendo en Perú; yo voy para allá y vendrá bien para adecentar una de las congregaciones con colegio cristiano.
-O sea que ¿con este donativo se gana "el cielo en la tierra" no? -dijo suspicaz- Me recuerda a un primo mío, que se compró una casa fuera de España con todo lo que había ganado. Le tengo que mandar a mi tía sus crismas porque ni yo sé donde está ahora.
-No tengo que aguantar esto más -dijo ella con aún peor mirada y más cruel que antes- si está tan de acuerdo, haber traicionado a Cristo por esas tonterías y mentiras que estás insinuando. Ya hemos terminado, así que espero que sigas con Dios, buenas noches y rezaré por usted.
-Adiós sí- ambos se separaron, girándose el uno del otro y tomando caminos distintos.
No se dieron cuenta de que había quienes les escucharon, no se fijaron en que esos mismos testigos eran víctimas. Fue apenas un minuto después, cuando las pocas luces del día y del cementerio se volvieron más tenues. Ya veía la salida "el buen doctor" cuando 4 figuras se le interpusieron, cuando se acercó y las vio dio un respingo, apretando el paso trató de continuar pero le iban a cerrar el paso. Cuando las vio ya cerca no se lo creyó, cuando olió su olor a muerto casi vomitó, y cuando vio sus largos brazos extenderse hacia él, se sintió caer, pero cuando escuchó sus cavernosas voces, corrió.
Y corrió entre lápidas, nichos y cruces. Escuchando otros sonidos y muchos gritos, que provenían de otro lugar, pero reconoció la voz.  Corrió y giró intentando alejarse de las figuras vestidas con harapos, las fallecidas a causa de él (y cada una por una razón distinta: su inexperiencia, su borreguismo y su frialdad). Y cuando se quedó sin aliento y se intentó esconder, vio algo peor que sus perseguidoras. Sor Herminia estaba cubierta por pequeños huesos, muchos de ellos. La arañaban con sus lados finos como plato y afilados como cuchillos de hueso. Sus manos, aferraron su cráneo y la golpearon contra el duro suelo. Era horrible de ver pero cuando él intentó levantarse ya sólo impulsado por el terror, sus perseguidoras le capturaron, con ayuda de otro par de huesudas manos. Cuando intentó zafarse vio como había surgido de un nicho, quebrando la tapa sin que él, por el terror de todo a su alrededor, se diese cuenta.
Lo último que vio fueron a esos monstruos rodeando le... lo último que oyó fueron sus propias plegarias...

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La casa estaba abarrotada, el patio revuelto. Ramón estaba junto a la puerta, con el agente del banco acompañado de policías detrás en la entrada. Unos enfermeros estaban justo detrás pero no pasaban de los otros uniformados. En el salón, todos rodeando a la abuela recostada en el sofá con mirada vacía y muy débil quejido.
-Dejen entrar, y así los enfermeros les atenderán -dijo el hombre con camisa blanca y corbata negra, además del resto de traje de trabajo- ya no tiene sentido aguantar.
-¡Desgraciao! ¡Qué pasen los enfermeros! ¡Cómo pueden hacernos esto!-dijo Ramón- ¡Dejen entrar a los enfermeros! -acompañaron su mujer y su hijo.
No oyeron un murmullo, pero sí tres golpes. Cuando entraron, en tropel, y la anciana frágil, se derrumbó. Lo que dejó a todos olvidando la entrada. Así al principio una docena fuera de la casa, y 4 con su mascota dentro, pasaron a ser 3 y el perro, y los grupos de fuera entrando de forma diferente. Los enfermeros trataron de atenderla, pero ya era tarde. Se fue con unos desconocidos entrando y sacando a su familia de su casa. Ni siquiera era esta casa la causa de al deuda, era el resultado de la deuda de sus nietos; y una vez arrebatada el banco fue contra los avales. Y no les bastó y ahora iban tras la casa de su abuela, donde ahora vivían todos. Hoy les sacaban de allí. Y alguien ha salido con los pies por delante.
Pasada la conmoción, el del banco insistió y ya estaba reclamando a los agentes que le escoltaban -venga, ya tiene que venir el juez, tienen que sacar a estos ¿no? -Bueno, paso a paso, pero vamos sí que deberíais salir... por las buenas - aseveró el agente de la policía - Y vosotros si habéis terminado salid ya mismo -dijo él mismo a los enfermeros.
-Pero- intentó replicar uno de ellos -Que ya fuera ¡coño! - Y ustedes con ellos. -¡Qué no nos vamos si no es a rastras coño!. -¿Es qué no tienen corazón ustedes? -Hijos de puta... -encararon la familia.
-Venga para fuera -dijo el policía -Ya no es su casa -dijo el hombre del banco. Y los policías tomaron a la familia. Cuando se acercó el hombre del banco para dejar pasar a los agentes y los antiguos propietarios, chilló y luego fue lanzado contra la puerta. Los policías que estaban abajo con los apresados vieron el cuerpo como un trapo del hombre trajeado contra el patio. Dejando a dos de ellos retener y él cabo, subieron los demás. Vieron a la difunta, levantada y tiesa como una estatua, andando hacia ellos.
Todo el mundo oyó primero los gritos, luego los quejidos, y después los disparos. Bajó el cuerpo, animado con una profunda ira. Cuando los otros agentes la encararon descargaron sus armas. El cabo le alcanzó en la cabeza, pero no la detuvieron. Ella siguió avanzando, y cuando intentaron agarrarla, ella les agarró con una fuerza inusitada, una mano fría como la muerte que se reflejaba en su mirada vítrea, con su expresión indignada les golpeó y pisó, y siguió avanzando.
Delante de la vista de su familia y vecinos, conmocionados y tristes. Ella siguió arrastrando los pies y caminando lentamente hasta un callejón ante los llantos y los gritos.

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[Y os dejo con el I y el II. Feliz víspera de todos los santos, Samhain, Halloween y Samaín de parte de vuestros amigo y ciber vecino.]

viernes, 22 de junio de 2012

Relato: El Despertar (II) (La Cruz y el Sur)

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Más al norte de Toledo, más arriba y sobre el nivel del mar, Marcelo y Graciela, limpiadores, se afanaban por limpiar las placas de granito, el bronce y el mármol a su alrededor. Todo ésto ante la mirada algo impaciente de Carlos, el pálido segurata que de vez en cuando les daba con la linterna a ellos, a los aparejos de limpieza o a algún sitio. Preferían sus bromas pesadas con la linterna, porque a ellos su pálido acompañante les daba más chungo contra la oscuridad. Además él no tenía mala intención, pero les incomodaba trabajar tan tarde ahí, las sombras del monasterio y de la enorme cruz de piedra les daban escalofríos, y más por la reputación de quienes iban por ahí. No tan tarde claro, pero el Valle de los Caídos no era un sitio para que dos personas nacidas en Sudamérica estuviesen de noche.
-Venga chicos, más brío- dijo Carlos que como siempre, se les sugería como un espectro, como un pishtaco de los cuentos de los países andinos.
-Carlos se nos agotó el agua limpia del aparato - dijo Marcelo señalando su espalda cargada con una máquina que lanzaba agua a presión - ¿volvemos a la garita contigo?
-Vayan ustedes, yo termino aquí, con la linterna mía basta -aseveró Graciela.
-Vale vale, mejor pongo a cargar las pilas un rato de mi linterna, sí -respondió Carlos- tampoco pasa nada si vienes, descansamos todos un rato, no pasa nada.
Hacer el turno de noche estaba mejor pagado, para Carlos porque eran muchas horas, y para los limpiadores porque eran menos horas y además en estas fechas hacía mejor temperatura por la noche que por el día. El estar a esa altura en el escorial no era nada para ellos, aún de noche y trabajando. Aunque esa noche, los tres estaban algo nerviosos, pero no podían determinar la razón. Ya en la garita, ambos empezaron a hablar:
-¿Entonces va bien el ritmo? ¿No? Yo tengo que quedarme aquí todo mi turno, así que me da igual estar en la garita que a fuera con una ronda.
-¿No has notado el ruido? -Dijo Marcelo.
-Sí, pero es normal en esta época, llevo trabajando 2 años aquí, ese ruido de roce es por la diferencia de temperatura y todo eso. -zanjó el uniformado español.
-No sé, será, pero nunca lo he oído tanto... casi más que nada parecen cosas que rozan y magullen la piedra...
-Tío no tengas miedo, como si no llevaras trabajando tanto, se dicen muchas cosas de todo este sitio, ya sabes. ¿Pero nos importan? -Dijo para Marcelo y para él mismo en parte- No. Nos pagan por trabajar aquí, aunque no nos guste, no nos va a pasar nada por eso si al final el dinero es...
Carlos fue interrumpido por un grito. Ambos miraron hacia la puerta y luego se asomaron, abriendo la puerta, ambos con las linternas, y Carlos con la radio fuera; y el arma desabrochada- ¿Eráis la frecuencia de medio giro de la mía verdad? -Y apenas Marcelo respondió fue que llegó Graciela como una exhalación y se acuclilló detrás de un mueble de la garita, y acercándose Marcelo y susurrando muy bajo a ésta, Carlos inquirió a Graciela:
-¿Qué cojones te ocurre tía? ¿Estás mal o qué? - luego al ver su rostro compungido y como estaba cubierta de suciedad, como una polvareda blanca bajó el tono - ¿Quién te ha hecho eso? ¿A quién has visto?
-Ah... a los muertos, los muertos - y apenas volviendo la mirada Carlos salió, y ella volvió a gritar - ¡No, no abras! ¡Cierra! ¡Cierra!
-A la mierda - dijo poniendo los auriculares y sacando la pistola y la linterna- vosotros ahí dentro, voy a buscar al cabrón que te ha pegado un susto ¡espero que haya alguien porque si es una ida de olla no volvéis a estar por aquí! - y casi como respuesta de un aturullado Marcelo cerró la puerta alternando la mirada hacia la mujer y hacia el arma más que al hombre armado.
Refunfuñando, volvió sobre lo que sabía que eran más o menos sus pasos y los de Graciela, con arma y linterna en ristre. "Joder, y mira que no soy racista, pero estos sudacas tienen la cabeza llena de mierda" andaba pensando y casi sin pensar estaba preguntando, no miraba demasiado nada sólo avanzaba. Hasta que captó movimiento, y cada vez más. Pese al miedo, que ahora entendía de Graciela, se esperaba un tipo como los que rondaban mucho el sitio, se esperó incluso a algún gamberro de la sierra con una careta o un vejestorio demasiado franquista y delgado. No se esperó cráneos tan rapados que eran hueso y suciedad, no se esperó trozos de huesos que se escurrían y arremolinaban formando cuerpos, no se esperaba tampoco que su arma ni sus amenazas no sirvieran, no esperaba ser él quien estuviera tan aterrado. Disparó un número de veces sin preocuparse en apuntar, uno incluso golpeó a lo que debía ser antes un pecho, pero no funcionó en absoluto, los muertos ni siquiera se dignaron en mirarle. Salían de sus cementerios con violencia, destrozando la piedra y removiendo la tierra como si les ofendiera. Ni siquiera prestaron atención al hombre que les disparó, pero no lo parecía se encararon en una dirección y el hombre estaba ahí.
Carlos corrió, y cada vez más tumbas se abrían a su paso, la muchedumbre ósea se había convertido en una marea de huesos que le pisaba los talones. Gritó para que Marcelo le abriese, y se escondió arrastrando a Marcelo con él. Los tres oyeron el raspar del hueso contra el contrachapado, los tres vieron a las piernas y brazos rasgar la pobre construcción. Pero ninguno fue alcanzado. Los muertos habían pasado por delante, como si sólo les estorbaran y dejasen una estela para decir que habían estado ahí.
Toda esa apretada marea iba en realidad en una dirección, el monasterio y también la cruz... 


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Saray y Fátima estaban perdidas, en medio de Granada, cosa normal si tenían en cuenta que era de noche, que no eran de la zona y que el plan de ir al cortijo de un amigo o primo había apenas sido pensado. Lo malo de fiarse de Saray, pensó Fátima, es que siempre siempre cree que todo está a tiro hecho. Lo peor de estar ahí con Fátima, pensó Saray, es que se ahogaba en un vaso de agua. Tenían algo de ron y vino, no muy fresco, pero no pasaba nada.
-Hagamos noche-sugirió resuelta Saray. -Para nada niña-respondió Fátima. -¡Pero si no pasa nada! ¿Qué hemos conducido? ¿Apenas una hora? -Más bien hora y media, y no sé cuando en círculos y cuanto por ese camino tan largo del cortijo o huerta o lo que sea de tu primo o lo que sea. -Pues si no sabes como ir por aquí, esperamos a ver a alguien - ¿A quién coño vas a ver tonta? ¡Estamos en el quinto pino!
Casi como un hechizo, de la nada se movió un bulto, y luego otro. No lo vieron, no vieron a nadie mientras discutían y empezaban a tener una simpática conversación sobre familias y escatología. Fue antes de decirse algo que sólo las muy amigas pueden decirse sin importar, cuando notaron a alguien caminando a su lado. Un hombre con traje y camisa blancas, con zapatos sucios ¿uno que también se había venido de fiesta? Parecía hecho polvo, pero cambiaron la excitación del enfado incipiente por la esperanza de que les dijera como ir (cada una a un sitio). Le encararon y se pusieron a preguntarle:
-Hola hola ¿Sabes cómo tirar para la carretera?
-No tía ¿sabes por dónde está un arroyo?
El caminante, les miró, y sonrió:
-No, perdonad, pero tengo prisa y tengo que irme.
Ellas le intentaron poner las manos encima, pero extrañamente vieron a otras ¿personas? caminando con él. Cuando le vieron ya las había superado, vieron su espalda sucia, estaba agujereada y cubierta de tierra y porquería. Ajustando la mirada las personas no eran personas, eran cuerpos, no todos parecían tan enteros como el hombre al que hablaron. Algunos eran huesos y otros cuerpos.
Ambas chicas gritaron y se metieron debajo del coche, y vieron los pies de los caminantes. Apenas levantando polvo, pero dejando rastros de tierra. Se quedaron ahí y luego se metieron en el coche y condujeron a través de un campo. Estaban aterradas.

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Faras llevaba la linterna y caminaba paralelo a las ruinas. Turistas y muchachos se acercaban demasiado, y las jodían. Su trabajo era evitar eso. ¿Aburrido? Sí. ¿Mejor pagado que trabajar el campo? Sí, o al menos lo suficiente como para no cambiar de trabajo, pagar el café para estar despierto y tener mantenida a su familia bastante bien. Además, apenas hacía falta más que una voz, y cualquiera se largaba. En teoría tendría que coger, llevar a la policía y demás, pero era mucho lío. Si de verdad había que llamar a los policías, les llamaba directamente y les esperaba. Para echar a chavales o parejitas, él se bastaba. A veces, una pareja tenía algo suelto, y hacía la vista gorda, bueno, en realidad miraba para otro lado. No le gustaban las occidentales o las jovencitas...
Cuando oyó el escarbar, supo que no. Los que escarbaban causaban problemas: luego no podían llevar a nadie a ver esos sitios hasta que se aseguraban que no caerían ni habían robado nada importante. Normalmente eran chavales, o si eran varios; llamaba a la policía y esperaba.
No hizo eso esta vez: no era gente que escarbaba en esta ocasión. Eran monstruos y cuerpos que salían de entre las arenas más exteriores. Algunos cuerpos eran negros, estaban quemados, otros eran huesos limpios, y otros parecían montones de carne seca, podía oler el extraño olor de carne a medio pudrir y a sal. Esos monstruos eran terribles, emitían un gemido escalofriante, e iban saliendo todos y cada uno, de más afuera. Decidió marcharse, correr, buscó su destartalada moto, y salió corriendo. No, no le pagaban lo suficiente para hacerse el héroe frente a monstruosidades infectas.


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Los soldados buscaban en esa parte de la frontera algo: un grupo de saharauis que trataban de volver de sus agujeros o inmigrantes que intentaban discurrir por el valle para echar a la mar a las islas. Desgraciadamente aquella noche el viento seguía moviendo las arenas, que picaban por todo el cuerpo, incluso entro del coche y con ropa para cubrirles a ellos que ya estaban curtidos era molesto. Por eso cuando vieron entre el viento figuras, dieron un aviso y luego comenzaron a disparar. No podían apuntar bien, así que podrían decir que fue de aviso, si alguien les preguntara. Podía ser que hubiese alguien a quien le importara la suerte de aquellos maltrechos desgraciados, pero si lo había... no estaba ahí en ese momento.
No esperaron que se derrumbaran, pero sí que los tíos huyeran. No podían ver más que ellos con la arena. No podían hacer nada, aunque conforme se acercaban, más y más aparecían surgir de la arena, y algunos parecían armados. No contestaban al fuego, pero llevaban fusiles ¿y tal vez machetes? aunque tampoco retrocedían ni aminoraban la lenta marcha hacia la compañía. Ésta, envalentonada bajo el mando del oficial, salió de sus vehículos, y si estaban armados no tendrían que dar explicaciones. Dispararon, dispararon mucho. No se dieron cuenta de lo que iba a suceder a continuación...
Del suelo miembros resecos les agarraron. Bronce y acero herrumbroso golpearon a los soberbios soldados. Miembros hinchados y dedos huesudos desgarraron y retorcieron a todos los uniformes. Nada de sangre brotó de ningún pecho de aquella muchedumbre, ni aquellos con andrajosos uniformes ni con pecheras de cuero quebradizo ni de aquellos con harapos mohosos. Era demasiado tarde cuando se dieron cuenta de lo que eran esos cuerpos de antiguos hombres los que causaban y levantaban la arena al cavar, ni tampoco vieron a la andrajosa figura de mujer, podrida y reseca que les dirigía como una general.


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[Podéis ver la primera parte aquí, muchas gracias y pronto más cosas de parte de vuestro amigo y ciber vecino Mario]

miércoles, 13 de junio de 2012

Relato: Despertar (I)

[Pequeño relato de parte de vuestro amigo y ciber vecino Mario, prácticamente improvisado]

Era una noche oscura, una noche que en cualquier ciudad sería cálida, pero en una pequeña carretera comarcal no. En breve retomarían el camino, pero el oficial les había dado permiso de descanso antes de volver a la central. Un mal día, no habían disuadido ni podido echar mano de los mineros, "Una puta mierda" dijo su compañero a Gómez. Desde luego habían acabado hasta las narices, eran los refuerzos, habían venido desde Madrid, ¡casi habían cruzado el país como jodidos refuerzos!
¿Y para qué? Eso no lo habían visto antes, no. Estos tíos, los mineros contestaban, no cejaban, no se sentaban no. "Son unos cabrones" repitió Gómez, y Costa no pudo evitar darle la razón, no habían conseguido hacer su trabajo, y todo porque esos mineros estaban como en su casa, respaldados y dispuestos.
Aun con el silencio, el cansancio podía más. Nadie, ni Gómez ni Costa se daban cuenta del repiqueteo, del picar debajo de ellos. Horas antes había empezado el sonido de picos, luego el rascar, luego el raspado. No se dieron cuenta, hasta que la carretera se hundió; hasta que las cunetas se abrieron; y hasta que ese par de piedras mal puestas de un lado se movieron como si fuesen puertas, no lo vieron venir. Pero olieron el moho y el óxido, antes de notar los picos, la herrumbre y el hueso...

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Ya estaba todo bien, una llamada, apenas 15 minutos después Hernández estaría con su compañero de gobierno López, disfrutando de un vino para festejar el fruto de su trabajo, en casa de López, en la finquita, apenas a un paseo en coche desde Toledo. Estaban a punto de hacer prosperar, como hacía tiempo se prosperaba en Madrid: con libertad. No era justo que el gobierno pagase algo tan inútil como un hospital, eso era cosa de gente que sabría hacer algo de provecho, y además el día de mañana se acordarían de él. ¡Todo el mundo ganaba con ello!
López había terminado de hablar en Ciudad Real, y estaba igual aunque algo más cansado. En esos caminos había algo mejor que en las autovías: podías ir como querías, no te la pegabas si no eras viejo o llevabas una tartana como esos pobretones gitanos. Él llevaba su coche todo lo deprisa que podía, aunque entre la noche, y la puñetera bruma de las aguas cercanas, pequeños riachuelos que se estancaban y se evaporaban con igual frecuencia, debió de parar. Paró porque algo reventó la rueda. Y apenas vio los pelotones, la tierra húmeda se movía entre las brumas y las sombras, con tranquilidad. Primero salieron herrumbrosas puntas de lanza, luego madera verdosa, y después hueso y carne remojada hecha jirones sobre hueso. Cuando se giró pensó que debía ser una broma, cuando se acercaron con las armas en ristre, no pensó mucho más, se metió de vuelta, pero no durante mucho tiempo.
Hernández no estaba, y a su chófer le extrañaba mucho, habían quedado cerca de una zona menos concurrida del Toledo viejo. Le buscó, incluso con el coche tras ver que no contestaba ni tenía el móvil encendido. Desde el coche no vio aquel viejo cementerio de la judería, con todas las pesadas lápidas y losas desplazadas, con la tierra escarbada, aunque con orden y sin nada roto. No lo vio claro, hasta que bajó del coche para dar un último vistazo. Pedazos de un móvil, el de su jefe, una pulsera de la bandera rota y otros rastros le llevaron hasta el cementerio, pero como su jefe Hernández, sólo oyó el apagado sonido del roce del lienzo contra el empedrado tarde, pero sí encontró a su jefe Hernández, deshecho como un despojo; y vio esos pasos llenos de polvo y las sombras encorvadas; no pudo más que gritar. Las sombras le hicieron un gesto y un sonido, le mandaron callar y el corrió al ver sus vacías cuencas y sus roídas mortajas.

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[Y hasta aquí de momento ¿Lo continuo?]

lunes, 3 de mayo de 2010

Inauguración de la Sociedad de la pala y la estaca.



El sábado por la tarde fui a Expomanga, me lo pasé bien y me compré.... ay que se me va... ¡Voy a lo importante!
Vi un stand allí, dedicado a la estética de los vampiros... bueno... a los vampiros... ¿¡Pero esto qué es!? Día del orgullo Zombie, fans de vampiros, cómics y pelis dedicados a revenants vengadores... El día que se diga que los Ghouls/necrófagos son buenos para el sistema sanitario ya es que...
¿Pero en qué pensamos? Los zombies son cadáveres putrefactos devoradores de carne humana, los vampiros demonios poseedores de cadáveres que beben la sangre de los vivos, los revenants son difuntos obsesionados con los vivos... ¡No hay más! ¡No molan! ¡No son divertidos! ¡Ni siquiera son especies en peligro de extinción (Como los licántropos)! ¡Son cadáveres! ¡Hay muchos siempre!
Así que bajo el lema Para que los muertos y enterrados permanezcan quietos y enterrados inauguro esta sociedad, éste club, para recordar que los vivos ya tenemos problemas con los vivos más que suficientes para vérnoslas con los muertos andantes. Así que si queréis uniros afilad vuestras estacas, tened listas las escopetas de dos cañones recortadas, tened a mano las palas y las sierras mecánicas, y recordad como hacer antorchas. Por si acaso...

[De acuerdo, me gusta Buffy Cazavampiros y sus secuelas de serie y cómics - pero el título lo dice por mucho novio difunto que tenga-, he jugado y disfrutado Vampiro la Mascarada - pero recordando que es una maldición, pero los muertos andantes me dan miedo, así que con esto os deja vuestro amigo y ciber vecino Mario hasta muy pronto.]

martes, 30 de marzo de 2010

VIII - Cuidaos de Los Idus de Marzo




Soy consciente de mi falta de actividad creativa. No es para menos, aunque la primavera despunte en Marzo, no es mes ni del brillante Apolo ni del enloquecido Dionisos, con lo cual el cortejo de las Musas andan lejos. Marzo es el mes dedicado a Marte, dios de la guerra... aunque comparte con los otros dos dioses atributos de potencia y victoria, no es la artística la que promociona.
Coincidiendo casi con los Idus de Marzo iba yo a acudir como público que me gusta, pero me fue cancelado en el último momento por segunda vez, tristemente. Y entre eso y unos asuntos que me han distraído y ocupado mi mente sin terminar de concentrarme me ha faltado impulso escritor.
No terminaba de venir me ideas sin concretar o sin gran fondo, por ejemplo como muestra: ¿Si hubiera habido histeria zombie el domingo de resurrección volverían a matar a Jesucristo? ¿Tendría gracia ver un Jesús contra Buffy cazavampiros? Como veis con esto no hay mucho de donde rascar...
Casi sería oportuno decir pues que he tenido la fuerza invertida en mi, en mi contra claro.
Eso sí, en 48 horas pondré lo que me ha faltado para poner un poco lustroso este blog mío. Hasta ahora mismo, vuestro amigo y ciber vecino Mario.

miércoles, 20 de enero de 2010

¡Están Por Todas Partes!



Creo que no tengo mucho tiempo. Ya les oigo, ya les veo, ya puedo notar su pútrido hedor, sus gemidos me taladran y sus feroces e inhumanos gruñidos y gritos de sus víctimas me hacen saber que no he caído aun, pero que pronto lo haré...
Te los puedes encontrar en cualquier parte, desde las librerías:




A los cines...



¡Hasta en el salón con tus colegas!



Estoy hablando de los zombies... Si pensábamos que los vampiros eran plastas, es que no hemos conocido aun a los muertos andantes. Porque eso es lo que son, muertos que andan dando tumbos, siempre intentado saciar su hambre de la carne de los vivos; extendiendo la plaga en que consiste su existencia por todo el mundo. Si bien es verdad que siempre ha habido libros, películas, videoclips y videojuegos; lo cierto es que nunca antes se me habría ocurrido que irrumpieran en lugares hasta ahora libres de ellos. A la lista de los antes añadidos lugares y clásicas obras, Se añaden más ejemplos que pongo a continuación. Y os aviso y aclaro, lo cierto es que hay más lugares y peores tipos de plagas zombies, y son esas las que nunca me había planteado.

Como por ejemplo dotados de grandes y maravillosos poderes, pero no tan grandes como su hambre por la carne humana...
Aclaro que es un juego de palabras lo de Marvel Zombies referido a sus fans, que parecemos zombies siempre hambrientos de más cómics y de más datos que apuntar a los legos en al materia...
Pero os aseguro que nunca esperé encontrarlos en un manga...
Y a algunos amigos les gusta mucho, drama de instituto a lo manga japonés salpicado de vísceras y matanzas zombies, desde luego es una extraña combinación...
Y por supuesto, uno de lso combos más extraños, es en la telebasura...
Aunque admito que es un final deseable para según qué personas y desde luego para casi todo reality...

Repito que este... brote no es nuevo, ya hubo hasta un juego de rol totalmente enfocado a sobrevivir plagas y apocalipsis zombies. Lo nuevo como hya he dicho es a lso lugares y las formas que toma. Infecta a los clásicos de la literatura universal, rediseña géneros de videojuegos y transforma ñoños superhéroes en ghouls aborrecibles. Y un amigo está harto, y yo también. No más zombies, por favor. ¡Sí hay hasta Zombies nazis (Death Snow, peli mala a rabiar)!
Espero haberos puesto sobre aviso, y que recordéis que si os acerca una criatura de piel de extraña coloración, con gemidos horribles, y con un olor peor... puede ser o alguien de resaca, alguien a punto de pediros pasta... o alguien celebrando el "Día del Orgullo Zombie" (¡Oh por favor!). En el último caso la decapitación es un método bueno, pero en los otros mejor la tolerancia.
Y ya prosigo mi huida, no quiero que me cojan... Se despide vuestro amigo y ciber vecino, Mario.