martes, 3 de enero de 2017

Definiciones XII - Los límites del humor y los cómicos limitados

Del Washington Post.
Bueno, he estado pensando esta entrada durante meses ¿un año al menos? ¿con ideas y experiencias previas añadidas? Pues probablemente, pero voy a empezar con esto directamente, que el ritmo es importante y ya estamos a 3 de enero. El humor tiene límites, por supuesto que menos, y esos límites son varios:

Pues no tiene maldita gracia. Por un lado tiene un límite de objetivo: que sea gracioso o haga gracia, al menos a tu público (esto último lo desarrollaré en otro punto). Si intentas usar ironía o mala baba para criticar algo, entonces no necesariamente estás haciendo humor. ¿Eso des-legitima en algo tu acción? No, la sátira como herramienta para la crítica es perfectamente válida, pero si alguien te discute o rebate, ampararse en el era broma es acobardarse más que defender el chiste o intención. Pero dejando el tema de la sátira, la función del humor es mayormente hacer reír, aunque sea solamente tú solo. Cuando haces reír a otros, no deberías perderles de vista...

¿Quién es usted? ¿Quiere dejar el cadáver de mi abuela en su ataúd? Y siguiendo con el concepto de "los otros", un concepto importante: ¿a quiénes estás dirigiéndote?. Si quieres hacerles reír, sin más, tienes recursos más o menos fáciles; pero que no son iguales para según tu público. Al intentar hacerles reír (o emocionarse con un drama, sentir miedo de algo de terror, etc) pueden pasar tres cosas en distinto grado y proporción, que son: indiferencia, satisfacción o indignación. El humor es muy visceral, y mientras que otros géneros que buscan reacciones más mentales o sosegadas; el humor tiende a ser extremo y efusivo. Por eso parece haber tanta indignación contra el humor. Pero de nuevo, es solamente percepción, porque más que el drama (pero semejante al terror), el contexto importa mucho. El humor no es solamente un género o una opción laboral, es una respuesta emocional que casi todo el mundo usa. Puede usarse para enfrentarse a cosas terribles, pero solamente por los afectados. Es por eso que un judío puede hacer chistes con Nazis sin ser ofensivo, o que una mujer puede burlarse de estereotipos de madres o ligues; y por lo que todos nos reímos al caernos. Pero si un desconocido va de entierro en entierro haciendo chistes sobre la muerte o haciendo referencia al muerto sin conocerlo, probablemente no tarde mucho en asistir al suyo...

No te rías, me has hecho daño con la zancadilla. Porque ese es otro punto, relacionado con el público y el contexto; y es el contexto de quien utiliza el humor. Como dije, el humor no es solamente un género de ficción del que puedes ser profesional especializado, es algo que se tiene; pero no siempre es bueno. No siempre es terapia, una forma de enfrentar o crítica. A veces es un puñal social, un mazo en manos de abusones. Y la diferencia entre abusón y tío gracioso no es fácil de ver sin perspectiva. Con perspectiva, ese supuesto dolor o miseria en el humor, es siempre algo compartido, ese "¿No les ha pasado a ustedes?", y no un "Fijate en ese tonto jajajaja". El humor que busca hacer de menos, a alguien necesita a quien apedrear verbalmente, sigue siendo humor aunque sea violento y abrasivo. ¡Y es muy fácil caer en ello!. Humillar a otro, supeditar la dignidad de otro para hacer gracia; despreciar a otros o sus circunstancias, eso sigue siendo humor... pero también una vileza. Reírte de un problema que tú tienes, o tratar de quitarle importancia porque lo superaste y tranquilizar así a otro requiere claro comprensión y empatía. Señalar con el dedo algo que te incomoda, pero que puede ser peor para otro no es lo mismo.

Y aquí viene una parte de reflexión que tuve con la cómica Raquel Sastre que señaló algo que ya he ido apuntando. Ella se quejaba con bastante razón de que al humor se le pedía una limpieza o evitar ciertos temas que a otros géneros no. ¿Violencia? El terror tiene manga ancha con el gore y la entraña, pero el humor (sobre todo el gráfico, más allá del monólogo o el chiste) tiene que tener pies de plomo. ¿Las violaciones? El drama (y los super héroes o la fantasía) está tan explotado que se ha convertido en un cliché, ¿por qué entonces al humor no se le permite esa libertad? Pues, no estoy seguro, pero tal vez es por las expectativas. El humor sirve a veces como mecanismo de defensa, para hacer cosas terribles menos malas, y parece que (como los vídeo juegos) lo normaliza o minimiza en alguna instancia. Y el luto, el dolor o la indignación no siempre se dejan aliviar por la catarsis que es el humor, a veces con más razones que otros. De nuevo, dependerá del contexto.

Y luego está una parte más concreta que motiva la segunda parte del título de esta entrada. Los cómicos de este país parece que tienen diccionarios donde la C no está completa, que le falta la definición de censura en adelante, pero que va seguida de la de crítica. ¿Por qué lo digo? Lo digo porque hace unas semanas un ayuntamiento presentó una protesta por el machismo en los Simpsons. Y tienen razón, porque mujeres y hombres en los Simpsons tienen roles bastante pre-definidos; e incluso intentos de criticar la objetificación sexual hacia las mujeres acaban como paternalistas y beatos, no como ninguna clase de alegato feminista serio; aunque tengan personajes o momentos que la rediman igual medida. Pero la crítica es legítima, sea un ayuntamiento o una asociación. La Revista Mongolia, que es acusada de cometer crímenes de odio contra la religión, aunque lo único que busca es tocar los cojones al personal; se sintió profundamente ofendida por esto y acusó de censura lo que es una crítica. Porque evidentemente hacer una revista satírica significa que ellos tienen la razón, que la libertad de expresión es suya; que la crítica es censura y que si ellos hacen lo mismo que quienes les critican o a quienes denuncian (usar un dogma y tergiversar). O sea que no, criticar una obra cultura por los prejuicios que contiene no es equivalente a censurarla. Es exponer que padece dicho problema. ¿Simple verdad?.

Luego está la capacidad de varios cómicos con barba (Ignatius y Dani Mateo - que me gustan) para hacer un chiste misógino, y ofenderse porque se lo señalen como tal; y huir hacia adelante, que un cómico no se equivoca nunca (SPOILER: no). Como también decía Raquel Sastre, parece que al cómico se le pide una bondad que no le corresponde, y es verdad. Pero no es solamente eso. Parte del problema es usarlo de forma torticera. Como dije antes, si no es gracioso no es un chiste; será una sobrada. Es legítimo que en vez de gracia un cómico busque otra cosa, sobresaltar o conmocionar; pero dicha reacción tiene otras consecuencias también. Y dado que una red social es un camino de dos vías, que nadie paga por leer los twitts de otras personas; pues puede haber respuestas. Que estemos más concienciados del machismo en la sociedad (no como defecto personal de alguien concreto ojo), o del racismo; no es una tiranía o una censura.

Puedes disfrutar de algo siendo consciente de los problemas que tiene, porque te los señalen no te están insultando a ti. A mí me gustan: Cazafantasmas (aquí despotriqué a gusto), One Piece (que lo de sexualizar a las mujeres se le ha ido desde hace mucho tiempo), el Tokusatsu (ay dios, que los japoneses sean machistas es explicación, no excusa; y cuando hacen algo dentro del género que no lo es, se disfruta más en serio), etc, etc. Ahora nos comunicamos y nos expresamos más, para celebrar o compartir, pero también para protestar y criticar. Considerar que la crítica del mensaje de algo es censurarlo, me parece un error enorme. Las ideas no tienen sentimientos, sean estas creencias religiosas o un chiste idiota, criticarlas es legítimo; y también se parecen en que ambos pueden acarrear sufrimiento a otros, aunque a sus devotos no se lo parezca...

Y para cerrar, os dejo un vídeo que explica mejor que vuestro ciber vecino y amigo Mario todo esto.


2 comentarios:

  1. Todo esto se solucionaba muy bien en el siglo de Oro. Me siento ofendido por lo que dices; ¡No queda más que batirnos!

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