viernes, 6 de enero de 2017

Bruja de las Afueras Tzimisce (Concepto para Vampiro la Mascarada XX)

Bruja de las Afueras

¡Estás en mi territorio! ¿Quieres que mis preciosos te arranquen los ojos?.

Preludio: Recuerdas mucho como en tu infancia siempre tenías que moverte lejos. Vivir en las afueras, en ese espacio entre ciudades; no del todo "campo" porque no había sembrados o enormes bosques, pero prados y carreteras, un poco de la incipiente montaña que se veía de lejos, esas cosas; pero que no era la ciudad, no tenías nada cerca en absoluto. Pero estaba bien, como eráis pocos niños os consentían mucho, eráis los príncipes, ibais a todas partes jugando e incluso el pequeño bosquecillo era testigo de vuestras trastadas.
Todo eso se acabó cuando llegó el momento de ir al instituto. Los que ibais (unos no iban y otros no siempre) teníais dos horas en un autobús, lento para recoger al resto. Como eráis de pueblo todos, aunque no os soportabais, formasteis peña "contra" los de ciudad, los que vivían más cerca del instituto vaya; no es que fuesen muy distintos de vosotros. Pero ni ellos se fiaban de los niños asilvestrados ni vosotros de los "pijos de ciudad". Pero el instituto tenía esas cosas, y por mucho que "los salvajes" fuese un título desagradable, formabais una manda de fieras. Hacíais de todo por no mezclaros, hasta hicisteis la vida imposible a un chico del pueblo que se colgó de una de ciudad. Tú la primera eras, además de la clase, para esas cosas. Eras la jefa porque eras la chica mejor de entre los chicos.
Cuando llegó un momento dado, fuiste tú la que cayó prendada de un chico de ciudad. Fueron tus amigos los que te dieron la espalda y quienes cargaron contra ti, se empezó a hablar de lo peor en el pueblo. Nada, o apenas nada era de verdad, con ese chico de pelo oscuro y piel clara lo único que hiciste fue hablar. Al terminar el instituto, no aguantaste más y en lugar de estudiar cerca buscaste plaza para estudiar veterinaria donde fuese. Cuando terminaste planeabas volver al pueblo, tu pueblo; pero eso fue imposible. Lo que antes era campo se convirtió en polígono, las dehesas y bosquecillos estaban alambrados o sustituidos por chalets baratos. Tu pueblo seguí ahí, pero distinto.
Fue ese chico de ciudad de pelo oscuro el que no había cambiado, y quien te enseñó la razón...
Concepto: Tu Sire era un monstruo del Sabbat, y tú después de los ritos, también lo eres. Esa mera incomodidad frente al cambio y la urbanización que sentías cuando eras una niña, ahora es rabia hacia los responsables, los vampiros traidores a Caín que buscan preparar el mundo para que los Ancianos lo devoren. Tu Sire te abrazó y te cedió un lugar a guardar, entre naves de ganadería y de construcción; lo que antes era una pequeña colina, y ahora apenas tiene árboles dignos de tal nombre. Pero es tu Dominio, entre la naturaleza y el campo, en medio de lo que para otros es un lugar de paso.
Cazas a los rezagados que trasnochan o a los extremadamente madrugadores trabajadores, obligas a que los extraños que pasen por tu zona te paguen en Vitae a cambio de dejarles pasar. Te has ganado reputación de conocer la zona bien, además de ser extremadamente peligrosa. Tu Sire y otros Tzimisce te han prometido poderes de mayor calado si aprendes a dominar los que tienes a la perfección. Estás en ello. De momento con conocer el corazón de los que observas y dominar a las bestias de tus dominios te sirve. Tus espías animales te avisan de muchas cosas.
Sugerencias de Interpretación: Cuando estás delante de otros iguales a ti, recuerdas ser algo parecida a cuando estabas viva. Son los tuyos, les tienes que atender y cuidar; de forma estricta claro. Muchos se sorprenden de que no seas una Gangrel Rural o de que no alteres tu forma. Pero tú eres tú, te gusta recordarlo a menudo. Cuando estás con tu manada cumples con deberes que se esperan de alguien como tú, eres la Sacerdotisa de manada después de todo. Aun así, te guta que te profesen cierta reverencia, fruto de una mezcla de miedo y de agradecimiento.
Cuando no estás con tu manada eres la fiera guardiana de tu Dominio, aunque sea una mezcla de hierro, asfalto y cemento con un tierra y maleza mal limpiada. Aun te adentras en el bosque, pero en general prefieres quedarte entre los edificios, viejos o antiguos, ya que tus sentidos hablan de cosas peligrosas en el bosque. Usa tus sentidos y a los animales del bosque que controlas para conocer cosas que no deberías, y para amenazar a los intrusos; o acabar con ellos.

Equipo: navaja, cantimplora y pequeña olla, tienda de campaña, saco de pienso, ropa y botas gastadas.



[Un par de explicaciones, para un Sabbat como este personaje prefiero usar a opción de Vampiros más Inhumanos de la página 85 del V20 y es lo que he hecho; y por otro lado no le he puesto Vicisitud porque el concepto de bruja no pega tanto como parece, y así le doy espacio a desarrollarlo e incluso para adquirir Koldunismo; no me gustan los Tzimisce centrados en Vicisitud por encima de todo lo demás. ¡Espero que disfrutéis del Día de reyes de parte de vuestro amigo y Ciber vecino Mario!]

2 comentarios:

  1. Yo pensaba que los Tzmistes iban en piña a todos lados.

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    1. Eso son otros, los Tzimisce son territoriales; y tienden a respetarse entre sí, más que trabajar juntos.

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