martes, 16 de septiembre de 2014

Resumen Crónica de V20 Madrid

Hola a todo el mundo:

Mi manada y yo

Este pasado sábado 13 de septiembre, fui invitado a la presentación de V20, o Vampiro la Mascarada 20 aniversario, en español. Tanto el evento como el juego nos llegan de la mano de la Biblioteca Oscura, un colectivo de fans del que formo parte (ya conté sobre este advenimiento aquí), y de la editorial de juegos de rol y mesa Nosolorol. Los preparativos eran bien de mañana, aunque yo empecé antes, ya el jueves fui a ver a los jugadores de mi manada... pero me estoy adelantando.

¿Detalles personales? Improvisando mi disfraz, algo que es importante cuando juegas con Nosferatu, con algo de ropa propia y un lagarto de plástico, llegué justo a tiempo. Me puse a ayudar un rato al equipo de organización, vigilando el acceso de la gente durante un par de horas. También estuve algo antes de irme a casa en ello. saludé a mucha gente, de hecho a gente que hacía años que no había visto o hablado. Además conocí en persona a gente de la Biblioteca que todavía no había visto en persona, y también conocido a gente de toda España, con la que hice buenas migas antes, durante y después del evento grande.... pero me estoy adelantando. Si hubiese cogido algún libro diferente de Vampiro, podría haberlo tenido firmado por su autor Justin Achilli.

Los eventos del sábado empezaban con paneles (charlas si preferís) que hablaban de lo que es el juego tanto en su historia como en el proceso de traducción y preparación de la edición en español, también seguido de cosas como la web serie Judas Goat de Pavel Shepan y la charla de Father Sebastian que más que del juego es sobre la cultura vampírica y la expresión artística relacionada, para cerrar con la charla sobre las reglas y proceso de desarrollo de la partida que hubo después. Me perdí parte, por cubrir la puerta. Y luego por ver a varios amigos no presté toda la atención total a lo mejor...

Y luego, después de poder disfrazarme, de reunirme con mi manda, un par de fotos y al lío. La partida se llamaba La Cruzada de la Fe, una aventura en vivo para cientos y cientos de personas, disfrazadas de vampiros, Cainitas, salvajes luchadores por la libertad unidos por su pasión ¡un polvorín con diana a Seul!. Yo jugaba con una facción llamada Ultraconservadores, que además de seguir a rajatabla las ideas del Sabbat para luchar contra todos sus enemigos, creen que lo importante es tener un liderazgo fuerte, mejor si además es de los suyos; por supuesto (Que esto sigue siendo Vampiro la Mascarada, y los Cainitas siguen siendo vampiros, ambiciosos y taimados se vistan de cuero y vísceras o de seda y trajes de diseño). Mi Manada se llamaba Las Pesadillas del Infierno, yo era ya digo el Nosferatu Anti-tribu, mientras que tres más eran Tzimisce, otro miembro era una Gangrel Antitribu y otra era una Brujah Antitribu. Éramos gordos, puesto que nuestro líder era Arzobispo y también su chiquillo era Obispo, así que teníamos poder político... pero desgraciadamente la falta de costumbre en vivos nos jugó una mala pasada (Edito: De hecho no tan mala, peor me perdí un poco; más bien de no conocerme tanto como para saber que a veces necesito que se me trate como un perro apaleado cuando soy un Nosferatu), ahí al menos a la hora de pasar de ser precandidatos a candidatos, pero gracias a los rumores que tenían ellos, yo empecé con el tráfico de información, lo cual acabó repercutiendo bien en las tramas de mis compañeros. Yo sólo, por la pequeña historia dada previamente, debía apoyar a mi Ductus y angustiarme por la humanidad perdida, e hice lo primero con todo, pero los rumores y búsquedas y tramas con las que me encontré no me dieron tiempo para angustiarme por mi monstruo interior ¡No paré en toda la noche! Y acabé usando tanto mi voz de Nosferatu que acabé al día siguiente sin voz... (Son un buen grupo, lo que lamento es que pequé de mi vicio de ser correveidile intermitente y no estar más con ellos para jugar con ellos).

Y tampoco ayudó el fiestón; decadente, sexy, movido y sorprendente que hubo después. Un escenario, donde antes había una mesa para hablar de rol y una serie de Internet, sirvió de escenario para bailarinas sexys con números muy temáticos morbosos y sensuales (el año que viene habrá buenorros danzando, prometido por la organización). Pero si creéis que esto causó mucha mandíbula por el suelo, es que no sabéis la sorpresa. Justin Achilli, el autor de Vampiro, pinchando (abrió con la de Blade, que no fue una canción muy afortunada para los últimos vampiros que la escucharon pero bueno...), bajo su persona de DJ Achilles; aunque para todos nosotros se quedó y quedará como... Achilipú. Me despedí y aun con todo llegué a las 4 y pico largo a casa, pero bueno...

Regalo además algo que veréis con suerte en un sitio recogido, os dejo que escuchéis la voz de Cosma, mi Nosferatu Antitribu:
En una gran caja de metal, en un tren de transporte, una sombra custodia varios bultos mientras medita...
Una noche confusa la pasada, movida como pocas... por suerte... para mí. No por haber ganado nada, si no por no haber perdido algo.
Muchos Cainitas, al transformarse en monstruos dominantes nocturnos olvidan y se avergüenzan de lo que fueron antes en vida. En vida todos los vampiros, seamos Vástagos, Cainitas o peones de nuestros Ancianos y los terribles Antediluvianos (y no lo son incluso los mortales), éramos humanos. De hecho, no puedo si no notar la cantidad de augustos Cainitas que disfrutan de los dones que la belleza y el anonimato les depara, aunque en nuestros ritos porten cuernos o vistan de manera escandalosa. Sí lo sé, los Nosferatus, antritribu o no, somos especialistas en movernos sigilosos o disfrazados, pero no es por evitar a los mortales, ni si quiera siempre es para evitar a nuestros perseguidores ancestrales. Es porque huimos de nuestras Bestias, pero es difícil huir de ti.
Esa razón es la misma por la que nos convertimos en espías y traficamos con información. Mientras escuchamos y hablamos, mientras disfrutamos de los secretos de otros y evitamos sus miradas, estamos escapando de que la Bestia que vemos en nuestros rostros nos domine, la esquivamos mediante nuestro ingenio. Porque mis primos en la Camarilla saben esto, es por lo que ellos ganan extrañas reputaciones de vampiros amables con los desfavorecidos y demás. Y la misma razón, que conocemos a nuestras Bestias muy bien es por lo que nosotros, los Bichos, no requerimos de pompa, boato o sadismo para ser Sabbat auténticos.
Pero claro... eso sería si viviese en las alcantarillas, y no en los sótanos de la mansión de mi Ductus, Faethor Dragonasi. No, no soy perro faldero, todos somos iguales, pero él es más poderoso y digno, es un puñetero Arzobispo, su Chiquillo Stavros es Obispo... nuestro principal espía Gavril es de hecho un miembro de su misma sangre, otro Tzimisce... Yo soy un vocal, no un siervo o Guerrero como mis otras dos compañeras, o especialista para Silivasi, que recorre la espesura como nadie, y mi Potencia parece poca cosa comparada al poderío de Bogdana.
Ser un Sabbat no es fácil. Yo asesoro a mi grupo, y eso hace que me meta en territorio Camarilla, y aprovecho mi homogeneidad para hacer "travesuras", para regodearme en las manipulaciones. Yo pensaba que si las hacía otro, no me afectarían, pero veo que cada vez tengo menos que temer de los Ritae, y eso no es bueno.
Yo creo, y lo hago, que sin algunos de nosotros para recordar como piensa el ganado, nos desmoronaríamos. Seamos honestos, nos enfrentamos a la Camarilla y a sus señores Antediluvianos, pero también tenemos que cuidarnos de cazadores mortales, que pueden simplemente dejar que el sol o las llamas nos despachen si son astutos o mínimamente capaces. Por eso monto guardia, una guardia que cada vez se me hace más pesada... De verdad las manos ociosas son las herramientas del diablo... o la Bestia en este caso...
Mis travesuras (chantajes, provocaciones, manipulaciones, etc) además de los Ritae y las obligaciones para con Faethor y mis hermanos los Pesadilla, me están atrayendo al Infierno. Casi esperaba que mi sangre desapareciera, sobre todo, que mi sangre fuera un precio a pagar porque Dragonasi ascendiera, y no me importaba. Pero fue cuando empezó mi revelación. En la Palla, con los secretos que Stavros conocía, no estoy seguro de razón o modo; esgrimí mi talento para la discreción y el enredo... y durante esos momentos, conocí a auténticos Cainitas y camaradas que no vieron debilidad en mí. Y al verme fuerte ellos, yo alcé el pecho y la Bestia huyó o se cayó. Con mi mente en esos secretos y yo mezclado entre la muchedumbre de la gran Palla Grande. Yo me mezclé con casi todas las facciones, y es cierto que detrás de todo Cainita no hay si no lo mismo, una Bestia y ambición; no es antinatural seguir esos impulsos, pero para poder conseguir lo que deseamos, no tenemos que olvidar que venimos de los humanos, y los humanos son jerárquicos. Y nosotros elegimos y aceptamos líderes, además de camaradas. De hecho... ¿no vemos todos nosotros a Caín como el primero? Y él vivió y erigió una ciudad con mortales a los que gobernar, y dado que no intentaron escapar nunca, él se movía entre ellos... Yo soy un buen Sabbat no por mi fealdad y mis poderes, lo soy porque mi humanidad me hace dar un propósito a la Bestia. Y no, no hay ninguna Senda que trate de esto. Por ello, porque mi lealtad ha sido aceptada, mis secretos más profundos no se escaparán de mi garganta, pero no estoy solo y no temo. Seguiré a otros, por monstruosos que sean, y no puedo pensar en mejor líder ahora mismo, Faethor, se alzará pronto y nos llevará a todos a un mundo donde no tendremos tanto miedo.

Disfruté mucho de todo, y no puedo más que esperar ver el libro y también que haya más eventos como éste. hasta pronto de parte de vuestro amigo y ciber vecino Mario.

4 comentarios:

  1. Tendría que haber donado, aunque solo fuese por haber ido a la fiesta

    ResponderEliminar
  2. Sí, había gente sólo para alguno de los eventos, otro año, con suerte habrá aprovechando H20 y M20.

    ResponderEliminar