sábado, 10 de septiembre de 2011

Arte para Mago la Ascensión (o Cruzada)


Tempestarios

Durante siglos unos brujos, que conocían los fenómenos meteorológicos y simulaban provocar con sus magias aquello que intuían que podía suceder, al menos según la Propaganda Tecnocrática. Realmente estos brujos llamaban la lluvia, desviaban el granizo y cabalgaban las nubes; pidiendo a cambio de los campesinos y los alcaldes una paga razonable y perfectamente negociable, o castigar los atrayendo tormentas, derribando casas y campos con vientos y haciendo que lagartos y otras sabandijas cayesen del cielo… hasta negociar un nuevo pago. Hasta hace bien poco mantenían unas actividades tradicionales lejos del casi todas las demás Tradiciones, hasta que las depredaciones de la Tecnocracia les ha obligado pedir asilo y aparentemente disolverse entre ellas.
Trasfondo:
En la antigüedad clásica estos "tempestarios" pueden compararse con ciertos "arúspides" de procedencia etrusca, que al llegar a la península se mezclaron con otros practicantes de magia climática de corriente celta y fenicia. Reconociendo puntos en común formaron pequeños cultos a los ciclos naturales, en los cuales hacían el papel de intermediarios el favor de un clima propicio y la llegada de las estaciones y estaciones; con una estructura similar a la de los hechiceros de Marte pre-imperiales, en el aspecto de dios de las cosechas y de otros dioses de las nubes y las tormentas. Continuaron sin apenas cambios durante el período romano, aunque poco a poco el fin del Imperio empezó a erosionar algunas de sus estructuras. Cuando los Visigodos entran a la Península, y en parte gracias ciertos ritos paganos ya bien practicados y el decline final del Culto de Mercurio, empiezan a vender sus servicios como un gremio de aldea en aldea para evitar la persecución de la primera Iglesia.
A partir de ahí pasan a ser una suerte de buhoneros, organizados de forma cíclica que atraen lluvias y tormentas por encargo. Pero no es sólo la Iglesia lo que les preocupa; tras la formación de la Orden de Hermes, la furiosa y volátil Casa Flambeau les persiguió por verlos como unos rivales en el control de las fuerzas elementales y unos indignos brujos rurales, con lo que mejoran aun más no sólo su dominio en las nubes y lluvias, si no también en los vientos, las brumas (y si fallaban los relámpagos). Tras largas escaramuzas, los más viejos y sabios Tempestarios se reunieron secretamente con el Primi de la Casa, hacia mediados del Siglo XIII, declarándose servidores de la Casa en exclusividad, a condición de no sufrir castigo por sus prácticas ni unos ni otros y de evitar pactar con cualquier tipo de sus enemigos, además de ser encubiertos estos frente a la Orden pero no entrando en la casa de Ex Mixcellanea. La soberbia de la Casa fue suficiente para que esos servicios (informaciones, algunos hechizos y servicialismo), les sirviesen de protección.
Con el inicio de la Guerra de la Ascensión, mejoraron su tratos con otras sociedades mágicas (unos pocos fueron invitados a la Gran Convocatoria), y algunos de sus miembros ingresaron en algunas Tradiciones, pero el grueso siguió como Dispares (luego Arte). Pese a la Orden de la Razón, las historias populares mantuvieron su estilo como posible (permitiendo usar sus tretas a otros magos), concentrándose en desarrollar su venta de lluvias y prevención de granizo por toda la Península, hasta la época napoleónica; momento en el cual los principios racionalistas (promovidos por los rescoldos de la Revolución) y la presión de la Inquisición los hizo casi desaparecer, manteniendo sólo Maestros más allá de la Celosía junto a magos lineales, que formaban unas cuantas líneas familiares que perpetuaran su Arte con un goteo de Despertados en ellas o de aprendices reclutados. Las cosas no cambiaron mucho hasta la época en torno de la Guerra Civil española y la siguiente Dictadura, siendo cazados por ser “enemigos de estado” o “criminales” por la Tecnocracia en forma de Guardias Civiles y Falangistas. Los pactos llegados con la Orden y la protección de sus viajes a la Umbra de forma rápida, les salvó de nuevo. Sin embargo el incremento de la Paradoja y la Tormenta del Avatar han condenado a este Arte; sin sus refugios Umbrales y los pocos Maestros que les quedaban desaparecidos, los magos más poderosos (Adeptos y Discípulos) han tenido que organizar una retirada a las Tradiciones.
Organización:
Solitarios en extremo, los Tempestarios buscan cada uno moverse a su aire; literalmente. Cada cambio de estación se reunían, y cada vez que el aire soplaba al favor de uno de ellos, se encomiaba a manos de un mentor (esto es, si era otoño entrenaban los que poseían un avatar Primordial, en invierno los de Patrón, en primavera los Buscadores y los Dinámicos en verano), creando bandas en casos de necesidad. Estos Aquelarres (tanto las bandas y las reuniones) mantenían al grupo informado y unido, reuniéndose en lugares o fuera de España o muy inaccesibles (la Umbra, montañas, islas del mediterráneo). El peso de la relación de maestro y alumno, la de los clanes familiares y las reuniones periódicas mantenían a los Tempestarios reunidos y relacionados. Los aquelarres podían estar compuestos por todo tipo de Tempestarios o unos cuantos de poder limitado pero que juntos pudiesen conseguir mayores efectos. Cabalgando nubes, estas especies de Cábalas cometían todo tipo de tropelías, realizaban aventuras y “empresas”. Otra separación surgía, entre brujos ritualistas que intentaban mantener métodos ordenados y organizados y aquellos que simplemente hablaban a las nubes como mercachifles, tronantes.
Fueron volviéndose más raras cualquier tipo de Aquelarre duradero, aunque aun posibles hasta hoy día. Sin embargo las reuniones se fueron realizando cada vez más en la Umbra, con lo que los miembros hechiceros lineales, tuvieron que depender cada vez más en los Maestros para llevarlos hasta ellas; convirtiéndose en los depositarios de Artefactos, grimorios y ritos más antiguos. Esto es lo que salvó al Arte de desaparecer durante la Venganza, siendo los miembros no despertados los únicos que atesoraron y mantienen aun la estructura como un grupo separado.
Los miembros despertados que quedan han recogido todo lo que tenían de recursos y han ingresado en las Tradiciones. El conflicto entre los reñubeiros y los escolares, los ha separado entre principalmente en dos bandos: los escolares buscaron el apoyo fundamentalmente de la Orden de Hermes dentro de los Flambeau o de los Miscelánea; y los Tronantes en los Cuentasueños en la Sociedad de la Rueda Fantasma (especialmente), aunque algunos escolares se han integrado como Guardianes del Fuego Sagrado. Otras Tradiciones han recibido miembros de ambas en parecida proporción, los Eutánatos con aquellos más dados a las maldiciones y la predicción de desastres (sobre todo lo primero), los Verbena aceptando de buen grado según su estación en según que facción, y el resto…bueno más repartidos y sobre todo a aquellos sin una educación completa (hay rumores de incluso un par de meteorólogos que mezclan tecnología satelital y de un tipo con una antena atrae nubes, como Tecnomantes dentro de los Hijos del Éter).
Filosofía:
Las herramientas y el talento hacen que las personas sobrevivan, a eso se le llama oficio u “Oficio”; su termino para la Magia en general. Los sacerdotes hablan a los dioses, los exorcistas a los espíritus de los muertos, los herreros trabajan el metal; y los Tempestarios hablan y trabajan con las nubes, los vientos y demás sucesos medioambientales; para favorecer a quienes les necesiten; a cambio de algo claro, como todos los demás.
Fallos:
¿Hace falta decir que su magia hoy día es vulgar? ¿Qué las amenazas de un solitario o una banda de buhoneros zarrapastrosos en nada ayuda a la Ascensión global? Como ocurre con otras Artes y Tradiciones, es más fácil tratar de evitar a estos hechiceros climáticos o eliminarlos que aceptarlos como miembros de provecho. Su tendencia errabunda e incluso analfabeta limitó el acceso a un desarrollo de su paradigma más allá de experiencias y hechizos; además que estos eran demasiado parecidos a los de otros Despertados, por lo que el intrusismo fue general, y sin clientes no podían esperar prosperar demasiado.
Teorías y Prácticas:
Para llegar a ser bueno en el “Oficio” uno debe abrir sus sentidos, desde ahí los Tempestarios tratan con las Fuerzas elementales mediante otras cosas equivalentes. Hogueras ayudan a mover y cargar con fuerza las nubes, mientras que los signos mágicos grabados en prendas de vestir ayudarán a que las fuerzas obedezcan estando en su contacto, o a bailar con ellas. Para todo esto los cánticos sirven para conectar con los distintos Patrones, especialmente los que son invisibles.
Esfera de Especialidad Fuerzas era hasta hace poco su Esfera, y todos siguen teniendo facilidad con ella, pero ahora según la Tradición a la que pertenezcan alternan su conocimiento y escogen la que les acoja. Eso significa que Entropía, Vida y Espíritu son bastante habituales, como cualquier Eutánatos, Verbena o Cuentasueños.
Focos Habituales:
Cánticos en latín macarrónico o lenguas arcaicas, varas, filtros de hierbas, hogueras, bailes, herramientas campestres, gestos.
Conceptos: Vendedor de lluvia, brujo del clima, adicto a los festivales, temporero, vagabundo.

Los Encantadores de Nubes:
Tempestarios hechiceros Lineales.
De entre los Tempestarios hay muchos de ellos que practican los viejos hechizos según los caminos de la Magia Estática; siendo muchos de ellos auténticos continuadores de las viejas y originales tradicionales de este Arte. Estos “Encantadores Lineales” se diferenciaban de los miembros despertados porque eran incapaces de llegar a las fortalezas de los Nuberus (viajar a la Umbra) o de dominar los hechizos como una mera extensión de poder propia e innata. Estos hechiceros mantienen las laxas estructuras del Arte junto a bastantes de sus secretos, y cierta independencia, aunque reconocen a los Despertados dentro de las Tradiciones como miembros respetados. Las Sendas que no fallan son, por supuesto, Control Climático y el Transporte; con otras sendas como enseña de los diferentes clanes familiares: Conjuración, Adivinación y Fortuna. Aprender las todas es raro y poco habitual; y se dice que Conjuración, Escudriñamiento, Invocación, Atadura y Protección, y Fuego Infernal (Relámpagos), son incluso secretos aun más inaccesibles.

Va a llover, necesito un techo y tú que el viento no derribe tu casa, podemos hablar lo con un vaso de vino…”

[Os dejo otra cosa antigua para Mundo de Tinieblas/Mago la Ascensión, pronto algo más personal y nuevo, espero que lo disfrutéis de parte de vuestro amigo y ciber vecino Mario]http://mariojpcsimon.blogspot.com/2011/09/arte-para-mago-la-ascension-o-cruzada.html

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