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sábado, 23 de noviembre de 2013

Fanfic: Los Dos Doctores - II y 11th (II)

Los Dos Doctores (II) - Carrera y Unión Cibernéticas


Volver a la TARDIS regresando sobre sus pasos a través del local se hizo complicado. Al menos dos decenas de Cybermen, con sus esclavos de carne y criaturas metálicas salieron como de la nada rodeando al ahora más numeroso grupo. Los asistentes a las exposiciones, al ver a las extrañas figuras empleando sus armas, formaron una irregular marea, huyendo primero del edificio donde estaban los héroes, luego mientras surgían más aparentemente de ningún lado. Los visitantes de mil y un lugares se arremolinaban ante la salida.

Nuestros grupos de héroes, corrieron; intentando alejar al genio de Peral a salvo de sus plateados perseguidores. Pero también ponerse a salvo ellos mismos. Amy y Rory, Victoria y Jamey; ambas parejas corrían, y se dieron cuenta de lo difícil que es correr siguiendo a dos Doctores que parecían correr sin sentido, a través del fuego de rayos y mientras parecían regatearse a una figura histórica como si fuese un balón. Era complicado y frustrante, tanto que incluso llegaron a seguir al Doctor equivocado, mientras los susodichos alienígenas (bueno el mismo, en distintos momentos de su vida) parecían estar haciendo acopio de materiales que tirar, en los que parapetarse o simplemente tirarse entre ellos como un partido steam-punk de balón mano. En un momento, los 7 ya quedaron entre dos muebles de metal. Mientras las descargas zumbaban y el ruido de los gritos de pánico desaparecían, Peral estaba apuntalando las cosas que los Doctores le pasaron antes, el resto del grupo comenzaba a hablar:
-¡¿Qué está pasando?! -dijeron dos voces escocesas frustradas- Eh, un kilt - ¿Doctor qué pasa con estos Cybermen? ¿No son como un poco raras? ¿Y por qué no estamos en la TARDIS en vez de que estés distraído con este hombrecillo de la pajarita...? -prosiguió Amy, sólo para que siguiera Jamey después de ella fijándose en el aún desconocido para ella Segundo Doctor. -Claro, deberíamos estar en nuestra TARDIS o buscar algo de oro que usar oh.... ¿Espera señorita? ¿Cómo sabes tú de la TARDIS?

Los Doctores respondieron cada uno a su compañero (al equivocado como se darían cuenta después) de forma rápida:
-Oh Jamey ¡A veces no te fijas en las cosas! -dijo el Undécimo- Primero había que distraer a los Cybermen, dejar que las posibles víctimas huyesen del lugar de conflicto, luego he estado revisando y terminando esto -dijo asiendo una caja pesada- un invento del genial Peral que nos viene como caído de un árbol ¡Lo que es gracioso llamándose como un árbol frutal!
-Y mi querida señorita, proteger a Peral es primordial, es el objetivo de esas abominables criaturas; debemos conseguir evitar lo que sea que estén intentando lograr ¡Todo el universo depende de ello!
-Pero Doctor -dijeron Victoria y Rory.
-¡No hay que temer nada Victoria! -dijeron ambos al tiempo. -Y Rory -completó sólo el undécimo. 
-¡Oh Hombre desarrapado! ¿Así que no sabías a cuál TARDIS acudir? ¿¡Es eso!?
-Bueno... -comenzó su Doctor, peor una gran golpe de un Cybershade y media docena de Cyber-Mats iba hacia ellos. Antes de responder salieron corriendo, ahora de nuevo perseguidos por Cybermen armados. Avistaron la cabina, pero antes de llegar ellos una esfera de luz rodeó a la cabina azul, desvaneciéndose después; habían llegado varios Cybermen hasta ella. Iban a recibir su ataque, pero Peral que había estado callado y extrañamente concentrado pasó un tubo de metal a Amy y le dijo:
-Apunte señorita ¡Ya! -y ella pulsó un botón y del tubo, hacia los Cybermen que les estaban a punto de atrapar surgieron varios rayos dorados, relámpagos que al impactarles les dañaron y dejaron vía libre.
-¿Qué era eso? - dijo Rory.
-El invento de Peral, la ametralladora eléctrica, con un surtidor de pequeños trozos de oro que recogí de un expositor antes, lo que hace de ella un arma perfecta contra los Cybermen. Además lanza una descarga con el proyectil. -dijo el Segundo- ¡Una genialidad! Aunque haya sido sobre el perfecto prototipo del senyor Peral aquí presente, sigue siendo un punto de inventiva.
-¡Muy bien! Antes de qué me lo expliquéis exactamente la razón de porque hacemos caso a un hombrecillo bajito ¿Dónde está la TARDIS? -Dijo exasperado Rory- ¿Y por qué estaba ahí?
-Oh, no te preocupes, un viejo invento que instalé en la TARDIS, un sistema de re-colocación de emergencia. Es de cuando era joven, apenas quinientos años, era joven entonces, aunque elegante porque las pajaritas molan.
-¿Y cómo me tengo que sentir respecto a eso? ¿Qué edad tienes tú? No pensé que me volvería tan coqueto, quitándome arrugas y poniéndome altura... ain. Demasiado joven. -rezongó Segundo.
-Oh ¿perdón? -le respondió Undécimo- La primera regeneración y pasas de pelo cano a un pelo oscuro como el carbón, y una apariencia de décadas menos, yo sólo he seguido la herencia recibida.
Esa conversación hizo sorprenderse y aspirar de pura exasperación:
-Aquí vamos de nuevo. -dijeron todos.

Ahora con capacidad de defenderse, lograron llegar a los limites del recinto de la exposición. Habiendo sido vaciado el recinto, siguieron corriendo. Llegando a la alambrada, el Doctor abrió la puerta con su Destornillador. Luego el otro Doctor corrió a la farola más cercana, y sacara un cable.
-¿Pero por qué no cerramos la puerta Doctor? -Dijo Jamey- ¿No es dejarles escapar?
-Oh, pero es que el otro invento de Peral, el Ionizador, con el concentrador usaremos para encerrarles mejor que una mera valla de metal pueda lograr -dijo el Undécimo- simple energía, ¡Pura energía!
Y con ese comentario encendió el invento y una capa de luz cubrió toda la valla, redonda y por todo el techo, formando un cilindro. Los Cybermen al tocar la banda no pudieron pasarla, y sus bestias de metal no pudieron salir de ahí tampoco, recibiendo descargas. Undécimo levantó un dedo, lo cató y observó el viento y dijo:
-Bueno, pues mi TARDIS está por ahí, y os invito a entrar a todos, aunque os advierto que no me gustan los destripes si puedo evitarlos, detesto contar los finales...
-Bien, apresuremos nuestro paso y el trabajo. -confirmó mientras seguía a su versión más madura Segundo.
Los cuatro compañeros y el inventor humanos les siguieron y empezaron a hablar...
-¿Y entonces de qué parte de Escocia eras?

Llegados todos a la familiar caja azul, entran en ella, aunque en ese momento, Isaac Peral sufre un desvanecimiento. Repentino para todos los presentes pero menos para el par de Doctores, Undécimo rápido deja paso a su versión anterior y a Rory para que se hagan cargo de él. 
-¡Lo llevaremos a la sala de descanso!-Bien, pero es por esa escalera.-¡Oh, has redecorado! No me gusta, demasiado amarillo y bronce.
A ese grupo le acompañó Amy, queriendo acompañar a su marido (y evidentemente curiosa sobre el pequeño y joven Doctor), mientras Jamey y Victoria se quedaron en la sala de la para ellos extraña TARDIS. 
-Entonces ¿tú eres de verdad el Doctor? -comenzó Victoira- ¿Nuestro Doctor? ¿Cuándo eras joven?
-Oh no Victoria, no... con quien viajáis vosotros es el Joven en realidad, más de 600 años en realidad. -Dijo 11º- los Señores del Tempo, nuestra raza tiene un "truco" para engañar a la muerte. El proceso nos cambia y tiene sus límites, pero desde que os conocí hasta ahora, me he regenerado 9 veces, 9 rostros distintos...
-Espera Doctor... ¿Significa qué...? -pero antes de terminar su pregunta, El Doctor le paró.
-Significa que no puedo contaros nada, ni de mi futuro ni del vuestro-dijo con voz grave- Pero si hay algo que puedo, que necesito daros... -Diciendo eso se acercó a ambos, alzó sus brazos; y los abrazó fuerte, guardando unas lágrimas avistadas. -Tantos años, siglos sin veros ¡Por favor cuidad de vuestro Doctor! ¡Cuidadme como sé que lo hicisteis y lo haréis!-dijo el Doctor- He llegado a ser quien soy gracias a vosotros, gracias a lo que él fue; a que fui... ¡Pero claro eso es! -dijo rompiendo el abrazo, volviendo a hacerlo y salió corriendo.

Mientras el otro grupo había llegado a la enfermería improvisada que Rory conocía mejor que su No Doctor. Mientras ponían en una camilla a Isaac Peral, el Doctor se fijó en las distintas clases de recursos médicos que tenían.
-Así que ¿quién mantiene todo esto? -Preguntó el Doctor. 
-Pues yo mayormente yo -contestó Rory-, soy un enfermero después de todo.
-Y ¿entonces cuántos años tienes Doctor? -preguntó rudamente Amy. -Porque pareces mayor que el Doctor que conocemos.
-Yo tengo aproximadamente 450 años... y no me gustaría saber la edad de esta encarnación, no me gustaría verme compelido a seguir ninguna "regla vital", como dejar de comer estofado o algo así.-dijo el Doctor.
-Oh bueno, es que le veo con su pajarita, su ropa vieja y sus tirantes -dijo Amy mientras el Doctor alzaba la cabeza como un pavo real acariciando orgulloso sus ropas descritas-. Creo que el nuestro tiene una crisis de "madurez" y por eso viste como cuando él era joven. Creo que seríais demasiado compatibles para vuestro propio bien...
-Compatibles ¡Compatibles! ¡Eso es! -y en ese grito se reunión con su sucesor.

-Ahora lo entiendo - Pero por supeusto. -Esos Cybermen son dos Cybermen distintos, distintas encarnaciones. -Los encontré en otras ocasiones, en Londres: uno provienen de otra dimensión, otros quedaron varados en el subsuelo. Debieron de ponerse en contacto supervivientes de ambos grupos.
-¿Y por qué están aquí? (preguntó Victoria) -Buena pregunta porque no creo que sea porque les guste la playa y la sangría (apostiyó Rory).
-Porque aquí, en menos tiempo, tenían quien podía hacerles un "empalme", materia prima y un lugar donde seguir su desarrollo... -Isaac Peral, es un genio, capaz de unir sus tecnologías divergentes en una más avanzada y compatible. -Al mismo tiempo, forma una buena manera de crear una última Ciber autoridad, un Ciber Líder o Cíber Señor lo que sea -Muchos más de todas clases, tanto Cybermen rasos como otras formas más refinadas. -Y desde Barcelona puede convertir al resto de Europa primero, luego la Tierra. -Un nuevo Mondas, esta vez con tecnologías mucho más avanzadas. -El fin de al Tierra. 
-Excepto que no contaban con Dos Doctores. -Dijo Jamey -Ni con dos escoceses claro. -Terminó Amy.
-¿Entonces fue por eso que se desmayó el señor Peral? -preguntó Rory-Claro, al entrar en la TARDIS, la señal psíquica se bloqueó. Hace tiempo que esa clase de señales las tengo localizadas y las dejo fuera de ella. Estará bien en unos minutos aunque puede que note que le falte algo de entusiasmo y esté algo confundido.
-Pero aunque necesiten su mente, eso no explica porque simplemente no le tomaron ¡Hicieorn de los suyos con los enviados del ministerio y a saber con cuánta gente más!
-¡El ministerio! ¡Los planos para el ministerio! -Dijo Amy- Las mujeres de los pendientes querían los planos, y los cogieron.

-Señor Peral, despierte -le dijo una voz suave en los albores de su despertar. Sentía como su mente estaba sin batería, como si la hubieran secado después de ponerle litros de agua, quedando ahora charcos. Las voces cambiaron-Deja, esto se hace así-Y así Isaac sintió un tortazo que le removió de su desmayo, dramáticamente.
-¡Dónde estoy! ¿Ustedes? Ja no puc sentir el sueño de la realitat.-dijo irguiéndose para hablar con ellos-Apenas recuerdo cuando llegué aquí...
-Espero que no le moleste que le pregunte pero... ¿Recuerda de qué eran los planos que estaba pendiente de terminar? -peguntó Segundo.
-No estoy seguro, es como si en vez de hacerlos, los hubiese vomitado, como una planta que diese fruto... Ahora no recuerdo más que detalles. Conexiones de refrigerar, conexiones eléctricas... transportes...
-Sea lo que sea -dijo Undécimo- seguramente cuenten con los materiales ahí abajo para terminarlo todo...
-¿Y cómo acabar con su plan? - dijo Jamey- si necesitaban de él, ya no está para terminarlo, están acabados en punto muerto...

Amy se había alejado y estaba en una de las pantallas, viendo lo que pasaba, cuando terminó de mirar advirtió algo más... Como la sala de exposiciones se levantaba sobre raíles, como extrañas antenas y tuberías se convertían en chimeneas. Las nubes parecían ignorar el campo de fuerza que rodeaba todo, incluso que parecían formar un pilar oscuro ahora.
-¡Doctor! ¿Es normal eso? -dijo señalando la pantalla.
Ambos Doctores se arremolinaron, y el Segundo agarró de la oreja a Undécimo- ¡Eres un idiota! ¿Cómo me he vuelto tan descuidado con la edad? ¡Cambiar astucia por altura! ¡Me daré un puñetazo cuando me regenere!
-¡Cómo iba a saber que tenían ese plan! Los Cybermen del universo paralelo a los que combatía no tenían esa clase de tecnología. Y los otros no tenían fuerza de trabajo para lograrlo... El Ionizador, lo están usando para alimentarse de la energía atmosférica, como intentaron otra vez... pero además están logrando crear un agujero de gusano ¡El efecto encadena borrará toda Barcelona de la realidad y ellos lograrán regresar a su tiempo y lugar de origen! Necesitaban a Isaac Para hacer ambas tecnologías compatibles entre sí y con la tecnología circundante...

Mientras hablaban, la nave de congresos terminaba de abrirse para dejar ver una enorme estatua, una ominosa y metálica figura. De ella parecía surgir la mayor parte de las nubes... Con una mirada llena de determinación, los Doctores saldrían a confrontar la máquina, la nave Cybermen. Como una serpiente o un insecto, enorme. Parecía lista para saltar.
-Mi querido sucesor, creo que nosotros seremos capaces de tomarlo desde aquí.
-Oh no, yo me encargaré de reducirlo, la parte del circuito energético que coloqué es fácilmente invertible- Dijo Undécimo- no tendré que acercarme mucho, con mi destornillador sónico claro.
-¿Ese armatoste cargado?-dijo Segundo ofendido-no anciano, lo mejor es el mío, además, necesito que mandes un mensaje a mi TARDIS desde ésta. Estoy seguro que la reacción será simplemente devastadora, y esta singularidad, la que nos ha hecho encontrarnos, no puede seguramente ser si no subproducto del salto espacial que están intentando. ¡No podemos dudar ni un segundo más!-hasta la TARDIS estaba temblando ahora.
-¡Eso es! -Dijeron los Doctores- ¡Si yo estoy en mi TARDIS!-Dijo Segundo-¡Y yo en la mía!-Undécimo respondió-Podemos crear un bucle temporal que haga el agujero de gusano.
Ambos Doctores estaban ahroa usando los mandos de la TARDIS como nunca antes: girando, pulsando, encajando y haciendo sonar extraños mecanismos y e iluminando toda la estancia. Cuando todo parecía que iba a acabar, las luces se fijaron en Segundo y sus compañeros, y el aire parecía alterar la TARDIS, haciéndo la parecer diferente en su interior. Cuando los motores de la Cybernave rugieron y se encendieron, justo cuando un vacío de aire y relámpagos, la TARDIS se disparó y partió en dos.Una línea azul dividió la Cibernave, evaporándose como lo hizo la propia TARDIS más tarde, pero ésta parecían múltiples pedazos en todas partes. El crujido de ese pedazo de cosmos desapareció. El último fogonazo derribó a todos, pero no antes de que el Doctor se separase de su anterior vida.

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-Bueno, Isaac, un placer haberte ayudado. La singularidad que ocurrió ha dejado la sala de exposiciones vacía, pero toda la Cybertecnología fue arrastrada y disuelta.-le dijo Undécimo al inventor mientras le acompañaba en la puerta de su increíble nave. -Ciertamente todo parecía desierto pero en paz ahora en la Exposición.- ¡Hasta la próxima! Y no intentes recordar demasiado.
-Gracias Doctor.-dijo mientras buscaba orientarse en un lugar que antes creía conocido.
-Es una pena no habernos despedido de tus antiguos amigos, McCrynon parecía muy simpático.-dijo Amy.
-¿Nos sucederá de nuevo algo así? Porque verte con otra cara es confuso la verdad-dijo Rory a su vez.
-Oh, no imposible, y sí eran simpáticos Amy. Ellos ayudaron a hacerme así, tanto como mis caras o mi TARDIS. -y mirando a los ojos a sus compañeros alternativamente dijo-Y no no hecho de menos los viejos días. ¡Los nuevos están por llegar!

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En un lugar muy lejano del espacio, una nave de bronce se ilumina, con forma de pez y con un cuerpo segmentado, sus agallas dejan ver un par de tubos conectando su cerebro. Moviéndose, hacia un planeta, deja escapar una voz metálica.
--TRANS·MITIENDO ACTALIZACIÓN·--RAZAS NO·HUMANAS·MEJORAR FORMAS DE VIDA BIOLÓGICAS.

[Y aquí termina me relato por el aniversario ¡Gracias por leerme! Feliz aniversario a Doctor Who, y en un rato veré la película. Aclaro que si vistéis Pesadilla Plateada; lo que trato de postular aquí es que la actualización no humana empezó aquí, con la fusiónd e tecnologías de las dos clases de Cybermen.

Pronto más cosas de vuestro amigo y ciber vecino Mario]

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Fanfic: Los Dos Doctores - II y 11th (I)

Los Dos Doctores (I) - La Exposición Necesaria


Barcelona - 1888


Rodeado de un parpadeo y con una luz intermitente, envuelto en un ruido extraño; una cabina azul se materializa en una esquina de el Carrer de la Ribera. El gentío en rededor, hablando una miríada de idiomas, pasando en su entorno no pareció darse, pero no se fijaron en el pequeño espacio entre dos edificios de aquella esquina. Cuando la cabina ya era sólida, salieron tres personas de él, dos hombres y una mujer. El más alto de los hombres comenzó:

-¡Bienvenidos! Wellkomen! Benvinguts! ¡La Expo española! ¡Lo que queríais! -dijo gesticulando y llevando a la pareja hasta la muchedumbre que formaba una fila. El bullicio hacia donde los llevaba hablaba en mil y una lenguas, y aunque había más hombres, también algunas elegantes mujeres o familias enteras parecían esperar.

Sin embargo sus dos acompañantes no estaban tan contentos. Agachándose, la pelirroja puso un mohín y le enseñó el legajo del suelo al delgado tercer hombre:

-No, no es lo que queríamos... -dijo el hombre.

-Para variar ¡Esto es Barcelona en el 88! -dijo también la pelirroja.

-Bueno 4 años, no es mucho... -dijo el alto y extrovertido - no tenéis porque quejaros...

-Son 104, Doctor, y esto no es Sevilla, esto es la Expo de Barcelona de 1888 ¡No es la de Sevilla en 1992!

-SSSH-siseó fuerte el Doctor con su dedo índice sobre sus labios- ¡Un pequeño error! ¡Las Olimpiadas, la Expo! ¡1992 es un año demasiado cargado para ir! ¡Es normal que el circuito temporal haya intentado una vía secundaria! -vociferó- Y además, bueno, ¡ésta es una gran celebración! En esta época las Exposiciones Universales eran una muestra de inventiva y utopía, maravillas de la humanidad; y bueno alguna mala muestra de paternalismo colonial, pero en general os gustará. Y si me preguntas los 90 del siglo XX están muy sobrevalorados, no me gusta y la TARDIS... que puedo decir, todo se pega y está muy bien educada.

-Vale de acuerdo - dijo el hombre- ¿Y por qué no entrar directamente? Al menos no hemos ido a un planeta distinto...

-Y Rory, podríamos haber acabado en Barcelona, es un gran planeta ¡Tienen perros sin hocico!

-Ja Ja...- espetó la pelirroja- no es gracioso... pero bueno, me gusta el ambiente, además de cacharros de vapor podremos ir a la playa ¿verdad? Seguro que podemos pillar sitio incluso.

-No te lo recomiendo Amy, estamos en la España del siglo XIX, tus trajes de baño llamarían a la Inquisición -respondió el Doctor.

-Eso tampoco es tan gracioso ¿No crees que eso está desfasado desde hace años?

-No es un chiste, y los el Flying Circus de los Monty Python sigue siendo divertido señorita cruel. La Inquisición Española se quitó ahora hace 50 años, pero la gente en algunos casos sigue con una moral similar, así que bueno... ¡Oh mirad la puerta para gente VIP!

Así, con ellos les llevó del gran portón a una puerta lateral sin apenas cola. Cuando los tres se acercaron, el guardián se giró para mirarles y les dijo:

-Esta puerta sólo es para representantes y expositores, ¡a la cola para entrar como todo el mundo!

-Oh pero como verá por nuestras credenciales nosotros somos de esa lista exclusiva e interesante de inventores ¡Por supuesto! -dijo el Doctor sacando una billetera, abriéndola y el hombre lo comprobó incrédulo.

-¡Oh perdón pasen, pasen Doctores y Señora! -les dijo- ¡Tú chico! Llévales al garaje con el señor Isaac Peral.

-Oh ¡Genial! -dijo el Doctor cuando un joven les empezó a guiar- Isaac peral, con otro inventor hizo un gran avance en la invención de un auténtico Submarino, aunque la cosa se complicó, y de hecho aportó grandes invenciones ¡Recuerdo cuando vi sus inventos en Barcelona en...! -la expresión del Doctor se tornó asustada y serie en un momento, dando una vuelta sobre sí mismo, agarrando sucesivamente al asistente del portero, a Amy y a Rory-¡Oh vaya! ¡Se me mezcla todo! ¡Por eso sabía que os gustaría! ¡Porque me gustó! ¡Chicos tenemos que tener cuidado! ¡En este enorme recinto hay otra TARDIS! Además de un Doctor, menos jovial pero le doblo en tamaño y edad así que andad con ojo si veis a alguien con mi estilo pero en plan tío ¿Entendido? -dijo señalando al confuso joven catalán.

-¿Señor Doctor? Creo que no le entiendo...

El Doctor se giró y encaró a sus compañeros, y los tres formaron un corro:

-Vale, a ver si lo entiendo ¿Hay otro Doctor? ¿Otro Señor del Tiempo? -preguntó Rory controlando el volumen y seguían andando juntos.

-No, otro yo, una versión muy anterior de mí, de cuando tenía 500 años menos y creía que toda la galaxia se me quedaría pequeña. Hasta mi destornillador sónico era solamente un destornillador sónico...

-¡Uh pues eso suena divertido! ¡Dos Doctores! Seguro que es podemos...

-¡No, no podemos! Es mi pasado, y no puede saber nada de mi futuro, su futuro.-La cortó el Doctor- Además eso explica porque la TARDIS se ha debido confundir. Ha debido usar la memoria... pero con suerte podremos evitar coincidir. Recuerdo sólo haber estado en la presentación poco tiempo, estuve casi todo el tiempo ocupado con...

-¿Con qué? ¿Con qué estuviste ocupado? -inquirió Rory.

-Señores, ya hemos llegado, espero que puedan - les interrumpió en su pequeña y familiar conjura el correveidile- ayudar al Doctor Peral como enviados del Ministerio. -Diciendo eso dejó entrar al extraño trío dentro de la parte de atrás de lo que parecía un taller.

-¡Claro! ¡No puedo evitar enseñaros las maravillas! Es con invenciones de las -cuando entraron parecían bultos nada más, pero, pronto se iluminaron pasillos de estantes con animales de todas clases tanto vivos en jaulas como en vitrinas y disecados. Extrañas máquinas con engranajes, lienzos y pinturas; parecía de verdad una Exposición Universla, todo el universo, o al menos la Tierra de aquella época parecía estar en bambalinas, acicalándose para actuar.

Y claro que era algo así, eso era la parte de atrás, donde se depositaban y retocaban los materiales de las exposiciones y demás situaciones, el correveidile se despidió de ellos indicando donde buscar al inventor Isaac Peral, subiendo a un piso superior, donde la madera pasaba de formar estanterías a habitaciones, talleres o similares supusieron Amy y Rory. Cuando se alejaron de los animales y pequeñas muestras, no se fijaron en como uno de los animales se fijaba en ellos, especialmente en el Doctor, una felina y depredadora mirada. La pantera era una de las bestias disecadas.



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-¡Vamos, vamos amigos! -Dijo el Doctor a sus acompañantes humanos- ¡Me encanta este siglo amigos!

-¿En serio estamos en 1888 Doctor?-Dijo una mujer-Ahora seguro que tendría hijos, y sin embargo...

-Nah, no te quejes, yo creo que ya tendría más polvo que la mecedora de mi bisabuela de no estar con el Doctor -dijo un hombre con fuerte acento escocés, y un kilt para aseverar su procedencia. - Además no creo que podamos estar más ocupados que el bueno del Doctor, que no nos deja si quiera ir a comer antes.

-¡Luego buscaremos sustento y más cosas para nuestros cuerpos Jamie!-dijo poniendo  su mano sobre el brazo del escocés- Y no te preocupes Victoria, aún podría ser que vieses ese momento de tu vida, podría ser que incluso estuvieras aquí. Esa clase de sucesos suceden, en ciertas ocasiones. Viajar a través del tiempo es complejo pero maravilloso... Y Jamey, pararemos a comer en cualquier sitio pronto. ¡Antes hay alimento para la mente aquí!

El Doctor les estaba llevando entre la muchedumbre, una muchedumbre tan diversa que ni siquiera ellos tres resultaban extraños. En la entrada del espacio dedicado a las exposiciones apenas cabía un alfiler. Menos un Señor del Tiempo...

-¿Doctor? ¿Y si esperamos en la TARDIS? Parece que no empieza... -Dijo Victoria.

-¡Tonterías! Además la TARDIS no puede vencer la impuntualidad española. Tan simple como eso... Sin embargo nadie en la Tierra puede vencer al encanto de Gallifrey...

-Ains...-suspiraron y se miraron al mismo tiempo Jamey y  Victoria- ¡Aquí vamos otra vez! - ya conocían de sobra esos atajos, facilidades y efectos del encanto del Doctor. Normalmente terminaban en peligro y carreras para todos ellos...

El Doctor torció el gesto y estiró un poco, lo que pudo, su pose siguiendo adelante. Mientras, una sombra retrocedió, yendo hacia atrás de sus pasos. Siguió, los pasos dle grupo, y dio vueltas, hasta que localizó la cabina azul de madera. La sombra, brilló primero en un par de ojillos maliciosos, y luego su cuerpo metalizado; el rechinar de sus dientes acompañaron su parpadeo.





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El trío formado por el Doctor, Amy y Rory; continuaron hasta el estudio o taller de Isaac Peral, un hombre curtido, de cerca de 30 años. Llevaba una bata gruesa, mientras consultaba planos y se iba de un lado para otro. Indicaba, ajustaba y sin parar apuntaba cosas. Rory y Amy, miraron algo extrañados, pero mucho de lo que vieron les sorprendió. Esa tecnología era 100 años anterior a su época, pero mucho les parecía familiar: una ametralladora de diseño extraño, un submarino en planos colgados y una maqueta, aparatos que veían casi recién sacados de las entrañas de la TARDIS, mapas de puertos militares... El Doctor se maravilló, pero se dio cuenta de algo más... había cosas fuera de lugar, y no sólo el reloj de muñeca y los móviles de sus compañeros. Eran algunos, parte de esos inventos. Estaba empezando a estudiar todo ello cuando el señor Peral se les interpuso y preguntó:

-¿Qué hacen ustedes aquí? ¿Quiénes son?

-Ah bueno... sí somos...-dijo Rory soltando una de las maquetas y dudando con las manos en alto.

-Enviados del Ministerio, soy el Doctor y estos son mis colaboradores Amy y Rory...

-¡Me alegor de que llegaran! La indisposición repentina de sus antecesores es realmente molesta... e incómoda para sus encomiadas cónyuges que vienen aquí a contar a sus maridos mis avances con total devoción mientras no les atienden-dijo él girando su vista para enseñar a los tres a 5 mujeres, impecablemente vestidas, con altos moños que tapaban sus orejas pero no sus grandes y brillantes pendientes. Las mujeres miraron al grupo, recogieron algunos planos que estaban cerca, volvieron a mirarles. Sus miradas eran aceradas, y su ropa negra y gris.

-Señor Peral, haríamos mejor en llevar ya los planos terminados para el Ministerio y la Sociedad Comercial. Además seguro que nuestros maridos pueden informar de sus responsabilidades a sus colegas. Deberían acompañarnos.

-Oh pero por supuesto queridas, pero yo tengo un trabajo importante aquí, así que pueden guiar a mis colegas Amy y Rory, ya saben, confraternizar, informar ¿tomar un chocolate con churros? ¡Lo típico para un matrimonio de funcionarios del estado! -Rory y Amy iban a protestar, pero vieron la cara del Doctor. Ahora protestarían en susurros, conocían esa mirada, y les gustaba menos que los aspavientos hiperactivos.

-Oh, no, no. ¡Conozco esa cara!-dijo Rory cuidando de no alzar la voz- Es la cara que pone scuando algo no anda bien.

-Sí, y nos quieres sacar del taller del científico loco-observó Amy, y luego alzó el cuello sobre la espalda de Rory al inventor volviendo al trabajo- que también es algo macizo.

-No, no estoy sacandoos fuera. Estoy viendo que hay cosas fuera de lugar, y me habría dado cuenta de unas matronas decimónicas antes si no fuesen lo único. Os envío con ellas para que averigüéis que sucedió a sus esposos y si tiene relación-dijo el Doctor-y no creo esté loco ni  que esté macizo. Si las cosas no son como las recuerdo, quiero asegurarme de que él esté bien, y de que seamos nosotros y no algo más lo que ha cambiado ya todos lo que recordaba de este día.

-De acuerdo, iré y conversaré con ellas sobre pureza y consejos de belleza con vapor.-claudicó Amy- Amigas, podemso irnos, me llevo a mi maridito con los suyos, ¡será divertido y encorsetado seguro!

Las mujeres y el hombre, se marcharon, aunque éste murmuró algo como "¿De verdad te parece que está macizo? ¿Es la barba verdad?". El Doctor volvió con Isaac, descubriendo su destornillador sónico y metiendo sus manos en algunas de las piezas del proyecto.

-¡Gran trabajo! Sí señor, nada como una mente de la marina, recuerdo que Magallanes sabía cuando hacía falta descorchar el agua ardiente antes de que la m de motín estuviese en los labios de sus hombres.-comentó el Doctor.-Pero esto ¿es más que mera disciplina verdad? -dijo encarando a al afanado invnetor.

-Perdón ¿apenas me conoce y sospecha?... Mire, todo esto... es inspiración y trabajo, no he parado desde hace semanas. Es como si toda mi vida y más allá estuviera concentrada en apenas unas horas. Mi exposición se ha retrasado para dar cabida a todos los nuevos proyectos. No los he plagiado, y he continuado con las labores previas a las revisiones del proyecto. Desde que estoy en el taller, no puedo parar de idear e innovar...

-Oh sí, lo veo, los cambios son geniales a los que tenías en esta época, puede que con todo esto todo salga bien al final ¡Pero no es como sucedió!. Puede haber un gran problema aquí y no estoy hablando de plagio.-dijo el Doctor- la ametralladora eléctrica es todo un adelanto, pero tiene incorporaciones mucho más avanzados para los conocimeintos de esta época, incluidos los tuyos... lo único que podría explicar esto... -el Doctor se fijó en lo último que dijo el genio nacional- ¿Qué acabas de decir?



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-Doctor... ¿Era imprescindible colarnos? ¡Este sitio no parece pensado para las visitas! -protestó Victoria.

-Tonterías, tengo ganas de ver uno de los mayores inventores de su época, a un adelantado; y si no estuviese yo ahora mismo, creo que sería merecido considerarle genio. Vamos a coger sitio nada más,

-Sí ya, sitio- rezongó Jamie, pero antes de nada, oyó un ruido extraño pero familiar, cerca de la puerta por donde entraron.-¿Han oído eso? Reserven sitio sin mí, voy a echar un vistazo.

El Doctor pareció no del todo conforme, pero algo llamó su atención poderosamente, y dejó ir a Jamie. -De acuerdo, nos veremos pronto Jamie. Victoria, conmigo si gustas.

El Doctor había visto una nevera, una gran nevera de hielo, cerrada sin candado pero impenetrable, y había visto restos de agua, antes escarcha, cerca. Observó todo el contorno, luego se lamió un dedo, y salió despedido, como poseído; dejando bastante atrás a Victoria. La sombra que oyó Jamie, y que les seguía, dentelleó y castañeteó. Varias pequeñas luces se sumaron a las dos ya presentes, y se separaron, la tercera se acercó a la cámara...


Mientras, en un pasillo de estanterías y objetos paralelo y cercano, las mujeres decimónicas llevaban a Rory y a Amy, quienes apenas podían seguirles el paso. Ellas parecían estar adentrándose en el laberinto de tesoros, invenciones y rarezas; no saliendo como ellos esperaron. Cuando estaban en la esquina contraria por la que entraran, las señoras se pararon al frente de un modelo de ascensor, un modelo con unas marcas que ellos habían visto ya.

-Espera ¿no íbamos a ir con mis colegas? -alzó la voz Rory, y la mano- No creo que podamos salir, ¿podemos preguntar?

-Rory, no seas la mujer del grupo, vamos servidos-regañó Amy- Fíjate, ese escudo, parecen los de Isaac ¿Pero esa C en ese recuadro?

-No íbamos a salir, íbamos a llevarles con nuestros maridos, quienes están aquí- dijo una de ellas, y presionó un mando. La caja, una especie de ascensor desenganchado, comenzó a hacer ruidos y se abrió. Las figuras tardaron poco en alinearse, pero cuando la pareja empezó a retroceder las otras tres mujeres la detuvieron. En el forcejeo, sus cuidados moños se deshicieron, dejando ver como sus pendientes no eran tales, si no mecanismos que brillaban y salían de sus orejas. Amy fue la que menos corrió, antes de ver eso ya había tumbado de un puñetazo a cada una de las señoras, mientras Rory tiró de lo primero que pudo poniendo a los peligrosos enemigos bajo una estantería, que ellos destruyeron en un destello. Entonces al fin sus metálicas voces comenzaron a exclamar:

-La Resistencia es Fútil. Aquellos que se nieguen a la Mejora o que eviten Mejorar a los Humanos serán Eliminados-Eran Cybermen quienes habían sido descritos como "esposos". Y Amy y Rory prefirieon correr, ya que sabían que quedarse sería morir o algo peor. No andaron mucho hasta que esta vez fue a ellos a los que una estantería traición. De ella surgió una negra figura...


Jamie, por su parte siguió el extraño ruido, rescatando cada ápice de supervivencia que tenía, tanto de su vida en las montañas combatiendo a los ingleses como por haber vivido con el Doctor. Estaba seguro de que aquel sonido le era familiar. Mientras andaba, oyó aún más ruidos extraños. Rápidamente volvió sobre sus pasos, a donde se separó con el Doctor, y vio una figura. Se acercó con cuidado, esperando que fuese o un empleado de aquel lugar o incluso el Doctor. Era un monigote, una especie de figura alta. Otro par de estrendo smayores vovlieron a soprenderle, y vio otra figura mientras andaba, esta vez le llegó a poner la mano encima, sitiéndose frío como un témpano, metálico como una cuchilla y recio como una roca. Aquello se giró, y rápido como una liebre, Jamie dio un respingo, y salió corriendo. De pronto aquellos pequeños ruiditos tenían sentido en su cabeza. Aquello, era un Cybermen, uno especialmente armado, y especialmente decidido, aunque tan lento como todos los que conoció antes.

-¡Tengo que encontrar al Doctor! - pero un golpe le paró en seco.


Seguía investigando por abajo y por arriba, por el centro, cada mesa y cada cajón. Había lecturas en su Destornillador. Pero eran continuas, demasiado presentes, algo que transmitía, que se había estado escondiendo por la habitación durante mucho tiempo, tiempo suficiente para ocultar y simular su rastro. Estaba en esto, buscando dentro de un casco de buzo entre todo esto, cuadno vio a un (para él) sumamente atractivo y elegante caballero, con una damisela elegante y de pelo oscuro. El Doctor metió su cabeza en el casco de la escafranda, y trató de disimular, dejando caer su destornillador.



-¡Esto es sumamente importante caballero! -y antes de que nadie le preguntara el Doctor ya estaba contestando- ¡Doctor Von Weir! Y de todos ustedes, usted en concreto es el señor Isaac peral. ¡Debo recriminarme mi falta de tacto! Pero estoy en la obligación de hacer salir a todos sus ayudantes -quienes estaban en el centro de la habitación cada vez más extrañados de este vodevil formado en unos momentos- a quienes interrogaría sólo después de usted. -cuando ya había logrado despachar a todos, aturdiendo a todos y cada uno con sus modales, se fijó en el hombre en menos digna postura imaginable, con el tocado menos cómodo- Y eso incluye a usted. ¡Por favor salga!

-No él, es un enviado del ministerio, también está preocupado por algo que insinúan ustedes que es a todas luces imposible...-dijo el científico ya algo molesto. Victoria deseeaba que la tierra la tragara.

-¿Imposible? Viajar bajo las olas era imposible a todas luces, excepto para su poderoso ingenio, igualmente imposible que por ejemplo... -dijo pensativo mientras miraba en derredor.- Dirigir una energía concentrada a través de no conductores para formar un campo que repela objetos en un sentido o en ambos a elección, y sin embargo aquí está ¡Este objeto es un ionizador conectado a un concentrador!

El Doctor 11, 5 siglos largos mayor que su joven pero madura versión, no lo había visto así al principio. Tal vez buscando pistas o el problema concreto se saltó un objeto tan fascinante... Pero antes de que la nostalgia le pudiera, le atacó su orgullo.

-Claro, puede haber visto eso... ¡Pero dígame Herr Doktor!-inquirió 11º a 2º- ¿Dónde pondría usted un neuro transmisor o un impulsor cerebral en esta habitación?

Aunque la alta y velada figura hablara de manera incomprensible para ella, no pudo evitar fijarse en que le resultaba extrañamente familiar. Su pajarita estaba bajada por el cuello del casco, pero su doblada chaqueta dejaba ver unos tirantes, lo que le recordaba a...

-Extraña pero buena pregunta... una clave difícil de resolver pero en absoluto imposible -2º dijo mientras volvía a examinar todo- ¡Por supuesto requiere atraer la atención del sujeto! Y el sujeto más importante en esta sala es nuestro Profundo Marino, y nada más que su proyecto homónimo el Peral, que preside toda la sala.

11º, giró a ver las explicaciones y efectivamente había un modelo del submarino que presidía, y que colgaba. Fue ahí cuando siguió algo los cables. Se sonrió de haber descubierto algo no percibido por su anterior persona, y le contestó.

-Podría ser, pero el objeto que buscamos es móvil, y ése no lo es. Las señales se dispersan, he examinado yo tales emanaciones, y puedo decir que sea lo que sea, se mueve, dentro de estos confines y...

No pudo decir más, de la escotilla de vidrio de la maqueta de 3 metros de alto, saltó una lágrima articulada de metal. Golpeó a 11, tirándolo al suelo, y entonces vio a lo que él se refería. Una testa broncina y con un cuerpo negro se dejó caer del techo en medio de todos ellos.

En toda la confusión, Isaac se asustó, buscó entre todo y empezó a sostener una de su invenciones. Segundo gritó -¡Cybermat! -y undécimo chilló -¡Cyber-Shade!. En ese moemnto rodó, evitando al a criatura pesada mientras el bichejo metálico corría por toda la habitación. Cuando el Doctor con su rostro tapado estaba intentando contratacar con su no ofensivo destornillador, encontrado no hace mucho; el otro Doctor le puso bien el casco-Gracias-No hay de qué y gracias-dijo Segundo asiendo el casco con ambas manos y usándolo a modo de cepo mientras salvaba con todo ello a Undécimo del envite de la mayor criatura mecánica. -¡Oh no!.

Todo acabó con una explosión y un grito, o mejor dicho vicerversa, puesto que el grito de Victoria aturdió a la extraña criatura el tiempo necesario para que Isaac Peral la ametrallease con su más letal invención, la ametralladora eléctrica.

-Muchacho, trabajamos bien juntos ¿eh?- dijo el bajito Doctor-Me resultas familiar...

-Y usted a mí elegante-contestó el undécimo con poniendo sus solapas y su mano para que no le mirase.

-¡Oh no! ¿Pero cómo es posible esto?

En ese momento, dos escoceses y un inglés entraron por las dos salidas del taller. Y gritaron al unísno también:-¡Doctor! ¡Cybermen!

-¡A la TARDIS!






[Intento de fic de Doctor Who, que llevo tiempo pensando por encima. Al final no sé cuantas partes tendré que hacer... pero hay potencial ¡Pronto más de vuestro amigo y ciber vecino Mario!]

jueves, 28 de marzo de 2013

Endemoniado, sellado y confundido I


[Hola de nuevo fans de Inuyasha, aquí llego con otra historia de Inuyasha, que espero que sea más corta que la anterior; pero bueno. Ya acabo de ver el futuro de la serie de Inuyasha, y no es tan simple como podríamos haber pensado. Así que seguiré con mi proyecto de hacer historias que encajen como episodios cortos de la serie. Esto es que no continúen, si no que complementen la serie hasta el momento visto en serie y comic de mi país. Será cómico y no intenta aprovecharse económicamente de esta serie, que pertenece a Rumiko Takahashi y demás firmas comerciales. Ahora sin más dilación: el relato, inspirado esta vez en Buffy Caza vampiros (adivinad qué episodio)]


Endemoniado, sellado y confundido: Capítulo 1º- Viajes y desplantes.

Era una mañana tranquila en la época dorada de 1996, una chica con pijama de mezcla de algodón y poliéster se desperezaba al oír el despertador. El sol brillaba, la gente empezaba a salir a la calle y ella estaba llena de fuerzas…o lo estaría si cierto medio demonio la hubiese dejado pegar ojo. Sí amigos, la vida de Kagome Higurashi no era sencilla, ni siquiera en su propia casa. Ahí estaba ella… Con otro examen de recuperación especial cuando era puente para todos los demás. Su hermano volvería a casa de campamento por la tarde, mientras ella se dedicaba a devanarse los sesos en un examen para el que no había estudiado: - ¡Qué bien viven algunos! – resopló Kagome mientras desayunaba arroz recalentado y té rápido. Su madre había ido al mercado temprano… Por lo menos tuvo el baño para arreglarse un rato.
Su día fue lo usual de los exámenes de recuperación: Prisa, desespero y frustración. Además de quedarse metida en el instituto toda la mañana, así que será mejor ver el día de sus amigos en la Época de las Guerras Civiles. Allí teníamos a un entretenido zorro, un pasivo demonio guardián, un ceñudo medio demonio y una pareja malavenida; la razón de estas desavenencias prematrimoniales era, por enésima vez, los "hábitos" de cierto monje: El burdel del pueblo vecino, las jóvenes de la aldea, un par de damas de viaje y unas sacerdotisas de visita en el templo habían recibido las "proposiciones" del monje; como lógica "reacción" una serie golpes procedentes de un Boomerang gigante en manos de una muy susceptible y poco razonable (y no olvidemos que su prometida) Sango:
-Miroku ¿Cómo es posible que se te ocurra intentar engañarme? ¡Con unas sacerdotisas con votos de castidad!- Preguntó exasperada Sango- ¿Es que no tienes vergüenza?
Miroku miró con expresión sorprendida a Inuyasha y éste le contestó con una mirada de frustración, contestando ambos:
-¡Pues claro que no!- Dijeron al tiempo.-Si él la tuviese no hubiera dicho a Kagome que si quería tener un hijo con él nada más conocerla o a cualquier otra ya de paso…
Bueno, esto lo dijo Inuyasha mirando a otro lado mientras lo hacía, ignorando las más que evidentes gesticulaciones procedentes de Miroku pidiendo silencio y la poderosa aura combativa que estaba exudando Sango (posiblemente procedía de esas venas de la frente). Mientras empezó a intentar golpear al monje depravado está gritó exasperada:
-¿Qué tú hiciste qué…?
-Bueno...No te conocía, ella enseñaba las piernas, le robé los fragmentos de la Joya después de verla bañarse y…- Miroku se vio interrumpido por el golpe de una furibunda Sango y una mirada acusadora de Inuyasha. Pasado el rato Sango bajó a la aldea dejando a los dos solos. Con Miroku apenas despierto empezó a terminar a recriminarle también Inuyasha:
-Mira que eres miserable Miroku, ¡Babeando y arrastrándote por cada mujer que ves! ¡Ya tienes una chica a la que has prometido matrimonio y con la qué vives día tras día! ¡Y más aun…Tenemos que derrotar a Naraku y no podemos distraernos en tonterías como líos de faldas!- Dijo Inuyasha tajante con esa voz con la que hasta un buenos días parecía rebatir el derecho de los demás a mirarle a la cara.
Miroku normalmente ignoraba muchas críticas con una sonrisa y un poco más que un comentario para cambiar de tema, pero Inuyasha lo había molestado de verdad. Cuando estás rodeado de mujeres, por lo menos convives con dos, lo mínimo es tener a un camarada con el que reír te; era una ley de Buda (o por lo menos eso pensaba él, porque era una constante lo de la camaradería masculina frente a los maltratos de la vida familiar) que Inuyasha le diese una palmada en la espalda y comentasen lo que cada uno había hecho con una mujer…pero Inuyasha era un santurrón en ese aspecto y bastante tontorrón, y además en cierto aspecto falso así que era hora de ser brusco:
-Mira lo que dice la sartén al cazo, quítate que me tiznas- empezó Miroku- Tú y yo estamos en la misma situación, somos acosados por mujeres que nos aman y no podemos elegir.-Y antes de que Inuyasha pudiese decir más que ¡Hey!-Al menos yo soy más considerado que tú puesto que reparto todo el amor que tengo entre varias mujeres, tú tienes a dos seguras y eres incapaz de acercarte a ellas…aunque admito que la no muerte y esa relación esquiva que tenéis no es lo mejor; pero Kagome por el contrario estaría más que dispuesta a…-en medio de esta perorata Inuyasha gruño y se le cortó.
-¡Cállate si no quieres que te corte la lengua!- mientras intentaba evitar el rumbo que tomaba la conversación…
-Bueno, pero si un montón de mujeres guapas y jóvenes te ofrecieran sus atenciones ¡Seguro que reaccionarías como yo!
-¡No me compares contigo maldito y sucio baboso…Pervertido!- Y se fue con viento fresco a buscar a la anciana y a Sango para alejarse de Miroku. Pero al llegar junto a ambas, escuchó:
- ¡Desde luego estoy harta de estos chicos! Ambos son unos traidores…
Evidentemente Inuyasha decidió hacer una retirada táctica…hacia el único sitio donde no tendría estupideces de la pareja en guerra. Era frustrante perder el tiempo y él conocía a la persona responsable. Kagome…
Persona que por cierto no se sentía muy responsable de nada ahora mismo, todo el mundo la miraba como si hubiese matado a alguien. Tenía recuperaciones de la mitad de las asignaturas, y eso era algo malo para su expediente y para su futuro, además que lo peor era que sus mejores amigas no la ayudaban para nada; siempre curiosas por la relación con Inuyasha… ¡No había forma de concentrarse así! Necesitaba algo para relajarse, y eso era algo que su hermano ya le tenía reservado.
Ella no esperaba estas dos sorpresas para cuando regresara: por un lado la visita de Inuyasha y por otra la sorpresa de su hermano; que por cierto estaba atravesando la puerta delantera de su casa al tiempo que Inuyasha atravesaba la puerta de la cocina.
Souta saludó a todo el mundo y subió deprisa al piso de arriba con un enorme paquete, pero necesitaba algo que… No, no lo encontró excepto uno… Mientras abría cajones y armarios su madre le preguntó: -¿Qué buscas hijo? ¿Te lo has pasado bien?
-Sí mamá –contestó Souta-y te tengo una sorpresa pero necesito botecitos de cristal de estos-Dijo Souta enseñando a su madre el bote que usaba Kagome para guardar los fragmentos con el único que les quedaba. Su madre cogió el frasquito y se lo llevó:
-Espera que te los encuentre-dijo su madre saliendo del cuarto. Volvió enseguida-Sólo quedan dos.
-Bueno no te preocupes, espera que te doy tu sorpresa-Souta se metió al baño con los frascos y los llenó de una sustancia gelatinosa, incluido el del fragmento. Cogió uno y se lo llevó ilusionado a su madre.
-Toma mamá es lo que he hecho en el campamento, jabón artesanal, he hecho suficiente para todos… A Kagome se lo dejo en el baño.
Su madre sonrió, y cogió el bote:
-Muchas gracias cariño, te voy a hacer una cena especial…-Dijeron bajando pero al llegar a la cocina vieron a Inuyasha que se había ensuciado de Curry accidentalmente, al olfatear los tarros de la cocina.
-¡Ay no, ¿¡Cómo te has puesto?-se lamentó la madre de Kagome- Souta llévate a Inuyasha a lavar.
Así los dos se fueron al baño… Pero Inuyasha repuso que era perfectamente capaz de lavarse sólo. Justo cuando iba entrar Sota al baño, su madre le llamó.
-¿Oye Souta? Tu hermana volverá pronto y se irá ya mañana, que es tarde… ¿Dónde has dejado el trozo de cristal que había en alguno de los tarros?
Souta perdió el color, y corrió arriba…Busco un rato hasta que recordó dónde estaba… Tenía que estar en el bote que tenía Inuyasha, entró rápido al baño, que ya había abandonado Inuyasha y encontró el bote casi vacío y con la Joya en el fondo. Limpió el bote y lo dejó en le cuarto de su hermana. Justo casi cuando su hermana entró por la puerta principal. Lo que se perdió Souta en el piso de arriba fue que Inuyasha (que había usado el jabón artesanal porque los demás le producían picores) bajó a la cocina a ver si por fin comía algo. La madre de kagome pareció oler o respirar algo y se giró. Su corazón (el de la madre de Kagome) dio un vuelco, nunca se había fijado en lo guapo, bien formado e interesante que Inuyasha era…Se sonrojó como una colegiala. Intentó iniciar una conversación con este pedazo de… Bueno respiró:
-Inuyasha, querido, quiero decir… ¿Te gustaría cenar algo en especial?
Inuyasha evidentemente tiene unos gustos muy claros de comida:
-¿Tiene ramen? Me gustaría comer algo de ramen de ternera…
La madre de Kagome no perdió tiempo, y salió por la puerta y se fue a comprar…
Cruzándose con su hija, por la que se lamentó, pese a todo no quería hacerla daño; pero en el amor y la guerra, todo valía. Cuando llegó kagome fue a su cuarto, y Souta le estaba esperando y le entregó un bote de cocina con un líquido:
-Esto es lo que he hecho en el campamento, jabón- disimuló Souta. Si llegaba a enterarse que casi pierde la joya, sería hermano pequeño muerto.- ¿Qué tal se te ha dado el día a ti?
-Agotador…-Dijo su hermana cayendo a la cama-ahora me bañaré…Gracias por el jabón.
Y en esos momentos su madre volvía cargada de la compra, pero se pasó como una exhalación por su cuarto.

[Ya próximamente la siguiente parte… De cenas y desayunos –Por cierto para los que me hayan leído, en el anterior fic de Inuyasha usé chistes de Lamú.]
[Mucho tiempo sin continuar, como digo pronto nueva entrada con segundas partes, sendas segundas partes de este fanfic de Inuyasha y de un relato convertido en fanfic de alguna manera... Pronto de parte de vuestro amigo y ciber vecino Mario.]

martes, 11 de agosto de 2009

La Paradoja de Inuyasha 3


Bueno pues ahora llegamos al final. Ha sido un viaje largo, pero con mucho este primer fic ha sido curioso. He podido ser fiel a mi idea primaria y aunque no me ha opinado mucha gente; creo que lo hice bien (Corregidme si me equivoco). Pronto me diversificare a otras series y espero que me leáis esos otros. Aquí la historia coge un par de recursos de otra serie Rumiko (a quien pertenecen ambas series) que ha empezado a ser publicada en gran formato en mi país hace poco.

La Paradoja de Inuyasha:
De Mario Jiménez
Capítulo 3º:

Habíamos dejado a Kagome en un mundo controlado por su versión bizarra; que había resultado ser malvada, egoísta y peligrosa (además de hortera y desvergonzada) y que estaba enfrente de ella acercándose para arrebatarla su fragmento de joya y el medio para volver a su propio hogar. Sango había dado un traspié, y se había alejado un paso, dándole la oportunidad de ponerse en pie para huir, usando la “Caja Espejo”, que en estos momento son tenía ninguna abertura por la que salir, Kagome tenía que evitar que esa Kagome perversa se hiciera con su fragmento o con la caja, al menos por ahora. Intentó correr pero un latigazo que su versión malvada dio contra el suelo la hizo caer.
- ¡Venga ríndete!- Espetó- Aquí quién manda soy yo… ¿ves? –Apareciendo de pronto demonios por alrededor.
Kagome se recompuso e intentó coger el arco al tiempo que cogía distancia. Disparó de forma imprecisa a una serpiente, pero cambió de objetivo al tiempo que gritó:
-¡Cuidado Sango! – arrojándola flecha a unos pasos de Sango, matando a un ogro que iba a atacarla por la espalda. Tras eso la exterminadora recogió su “Hueso volador”, y se defendió destrozado el cráneo de varios demonios menores que la atacaron al mismo tiempo. En ese momento, se giró a Kagome que estaba evitando a varios demonios, pero que se las acabaría viendo contra esa Bruja de Kagome (lo que resultaba algo confuso si se piensa), entonces viendo la ocasión de venganza frustrada y rodeada por monstruos, y pronto por todo el grupo de su enemiga, gritó:
-Súbenos Hachiemon ¡Arriba!- Como de ninguna parte, o más bien de debajo del suelo, apareció el viejo mapache Hachiemon, que cargó con ambas, aunque a Kagome casi la tira, y Sango usó su Hueso Volador y una bomba de humo para facilitar su huida.
Pasó un rato, poco más de un minuto, y Kagome se puso erguida (todo lo que pudo porque Hachiemon estaba volando a todo trapo), y al tiempo el transformado Tejón casi se muere al notarla:
-¡Señorita, quítemela o me comerá!- Dijo – ¡Ua!
-Tranquilo Hachiemon, ¡ella no es nuestra enemiga! ¿O sí?-Dijo inquisitivamente- Dime, ¿qué magia te ha…?
-Traído, es que yo no soy de aquí. Esto…-comenzó Kagome a explicar a toda prisa mostrando de paso “La caja Espejo”- … pues es que soy de un mundo igual pero distinto. Hace un rato estuve precisamente en uno en el que Inuyasha y yo éramos pareja, y… Bueno, no esperaba algo como esto. – Dijo lamentando la situación de ese mundo. Sango no había hablado nada y no quería preguntar ciertas cosas, pero la única pregunta que hizo fue la necesaria:
-¿Y en ese mundo tú no eres mala?
La pregunta cayo como una bomba, con un tono seco e imparcial. Kagome se lamentó de haber parecido frívola… ¿Siempre resultaba tan frívola al hablar?, pero no iba a dejarla así, tomó aire y respondió:
-Allí somos amigas que luchamos juntas, allí Miroku es un divertido monje truhán y pervertido y allí Inuyasha…
Kagome no pudo acabar la frase, porque de casi ningún sitio salieron un montón de demonios y seres sobrenaturales con su versión mala a la cabeza. En ese momento l caja espejo se entreabrió un poco al tiempo que una flecha negra casi golpeaba a Hachiemon:
-¡Tengo que dejarte Sango!-Dijo Kagome-Me tengo que ir ya así te dejarán, voy a saltar…
-Kagome, -dijo mirándola Sango- ¡Protégete y ve a tu mundo con tu amiga! Por favor,… -Dijo con un deje de nostalgia y una lágrima- Vamos a darles una paliza Hachiemon-. Diciendo esto se giraron y Kagome saltó desapareciendo de la vista antes de que una malvada Kagome también fuese al mismo punto y desapareciese, ero el demonio que la servía de montura fue desnucado por el hueso volado de una ahora satisfecha Sango, ahora debía entretener o eliminar a esa morralla y luego encontrar “la Caja Espejo” para hacer algo.

En otro lugar Sango caía con gesto grácil procedente de una dimensión diabólica, ¿Ahora donde estaría?, eso era de nuevo el pozo, y la caja que había tenido dos veces en sus manos y que dos veces aparecía junto a ella estaba a sus espaldas. Era evidente, esa caja era una trampa, como el “Agujero” de Miroku, un momento… ¿En dónde estaba? Ellos habían ido a recibir a Kagome, y ella oyó las voces de Inuyasha y su amiga… ella vio la caja, pero ¿Y si alguien más de sus amigos había caído en ella? Una gran preocupación la invadió… Debía de encontrarlos. Así, presurosa avanzó por el bosque hasta que vio una silueta familiar; una ropa oscura de una persona con un báculo y una coletita estaban delante:
-¡Miroku!-Ella gritó con alegría y sin pretenderlo se acercó a los brazos de Miroku cogiéndole ella de sus hombros- ¿Kaede es humana? ¿Me conoces? ¿Dónde están los demás? ¿Están todos bien?-Las palabras salieron de su boca sin darse cuenta mientras se acercaba con desespero a Miroku.
Este la abrazó… de forma tierna, sincera, normal y suavemente le contestó: -Pues que yo sepa sí, la anciana es humana, todos están bien y ¿cómo no iba a reconocerte Sango? Eres mi prometida, y no te haría ni ese descaro ni otro-Dijo soltando su tierno e inocente abrazo. A Sango le pareció notar algo, o más bien no notó algo, las manos de Miroku no bajaron de su espalda, bueno le rodeó con ellos, mientras le miraba a los ojos seriamente, pero con un brillo de ternura y compromiso… Ese no era su señor monje, este era el prometido de otra Sango (afortunada eso sí), no era su pervertido. Se zafó del abrazo y él la liberó con cara de arrepentimiento:
-Perdona por haberte abrazado sin pedirte permiso, pero me parecías afectada por algo ¿Vamos con los otros y así te sentirás más tranquila?- Era un cielo, pero alejó el rostro de conmoción y le sonrió.
-No vete tú, yo tengo cosas que hacer,- Sango se giró –ya nos veremos. –“Ojala, Miroku fuese así”, dio un paseo con pies ligeros pero rodeó el pozo un rato, necesitaba pensar. Puede que Miroku tuviese un ser tierno en su interior ¿o no? Solo podría saberlo de una forma. Tras un período de ensimismamiento cogió la caja y…

Kagome se levantó deprisa, pero apenas en un momento después la caja vibró y dejo salir una mancha negra, con cadenas y una “joya de los cuatro espíritus” oscurecida en su pecho con una cadena que aterrizó de culo, decidió tomar ventaja, subió a toda prisa dejando caer unos trastos desde arriba. Habían atravesado el pozo en su época, lo que en esta ocasión era una suerte para escapar. Entró en casa, y vio a su familia comiendo (Por suerte no estaba “ella misma” en la mesa), así que decidió aparentar:
-Hola Familia, he podido venir a cenar ¿Qué es por cierto?- dijo sentándose a la mesa de forma alegre. Su familia no parecía extrañada así que no había problema hasta que la respondieron:
-Pues arroz con Curry y marisco- respondió su madre.
-¡Pues pásame un cuenco con muchas gambas!-Dijo Kagome con alegría, ya que tenía hambre- ¡Me encantan las gambas!
-¿Gam…?-Preguntó su madre extrañada.
-¿…Bas?-Dudó su abuelo para continuar con la pregunta después-¿Eso qué es?
-No sé ¿Souta es alguna palabra de los jóvenes de instituto o de colegio?-Inquirió su madre.
-No, ni idea ¿Cómo no sea algo de la época antigua no sé que es eso?
-¿Qué son Gambas?- Preguntaron al fin al unísono.
-Pues nada, habré querido decir algo distinto ¡Jejeje! -aparentó Kagome, al tiempo que pensaba “Vaya este no es mi mundo, ¡Qué horror un mundo dónde no existen las gambas!”, al tiempo que oía su pensamiento detrás suya.
-¡Qué horror un mundo sin gambas!- ahí estaba la recuperada y abusona de su versión bizarra que le había quitado la comida a su hermano pequeño de ese mundo.
-¡Dos Kagome!- Gritaron al unísono su familia-¡Y encima una es egoísta y hortera!- Completó el Souta Paralelo ofendido.
-¡A callar enano!-Dijo la Kagome malvada al terminar el cuenco de arroz en dos bocados- Bien, dame tu fragmento de joya niñata paralela- inquirió su bizarra versión al tiempo que dejaba el cuenco de un solo golpe en la mesita.
-¡Ja! No pienso dártela… Casi sería mejor dársela a Naraku que es mejor que tú-Dijo Kagome tras acabar con su cuenco en más de desbocados, pero no menos de tres.-Yo la debo proteger, de los seres malignos, aunque sea yo misma-Dijo terminando de comer con una pequeña reverencia pero también dejando el cuenco de forma brusca.
-Ja, pero ¿Quién ha dicho que te la quiera yo arrebatar?-Negó con un gesto de abogado de la tele (Por si me peguntan, la familia había decidido pasar del tema y seguía comiendo, total al final no se enterarían ni de qué es una gamba)-Yo te propongo un cambio, el fragmento, por la caja –dijo sacando la caja del espejo de detrás de ella. -Sin esta cajita puerta ínter dimensional no podrás salir, y no conseguirás proteger la joya de Naraku, o de Bill Gates o de quién sea que lo protejas en tu absurdo mundo…
“Vaya sí me ha pillado ahora” pensó Kagome, ella estaba en una mala situación; quedarse atrapada aquí no era una posibilidad, pero sí ella no aceptaba no podría volver, pero ¿su versión malvada sí? ¡No, no podría, por qué tendría que quedarse aquí hasta que lo obtuviese, era un empate! O no, su yo malvado en este mundo sólo tendría que obtener la joya por su cuenta, a ella le daba igual su mundo. ¡Diablos estaba perdida! A menos que…
-Ja, Pero tú estás igual, no puedes irte sin vigilarme, además que no sabes controlarlo…
-No rías tan pronto mosquita muerta - le respondió su versión encuerada – Sí que lo controlo con mi joya. Además esto será divertido, aquí puedo hacer el mismo daño que en mi mundo ¡O más!-Rió de forma maníaca. Es momento fue aprovechado por nuestra mosquita muerta, quiero decir Kagome la heroína, para arrojar la salsa de curry extra a los ojos (bonitos pese al maquillaje) de su otro yo, arrancar la caja dimensional de las manos y correr para fuera de la casa, mientras la quemada y sucia malvada andaba lanzando maldiciones. Puso el fragmento encima de la caja, y una puertecilla se abrió, andaba deprisa, así que no tenía idea de donde podría acabar, fue succionada y …

Miroku había vuelto a sentirse como si le hubieran hecho una llave de Judo, aterrizando de forma poco elegante en el fondo del pozo; tras haber tocado el culo a Inuyasha en chica, y ver que incluso si fuese una mujer seguía siendo tan… vitalista, poco le podría sorprender. ¿Pero ese sería su mundo? No tenía más remedio que salir y comprobarlo y de paso conocer a las bellas mujeres de ese mundo… Salió raudo con esa idea en la cabeza, sabiendo que encontraría a la dulce Kagome, a la fiera Kagura, a la seria Kikyo, a la…ups ¡Sango! Casi se le olvidaba que Sango fue a quien empezó a buscar antes de lo de la caja… ¿Ella habría caído en lo mismo? El rostro de Miroku se volvió serio debido a ese pensamiento y aceleró el paso, hasta que vio una silueta familiar. La reconoció al instante:
-¡Sango!-Ella se giró de inmediato y le contestó-Miroku-Ambos se acercaron corriendo y terminaron de fundirse en un cálido abrazo. Hasta ahí todo fue tal como nuestro monje pervertido esperaba, bajó la mano al lugar de gozo espiritual, y ocurrió que nuestra mata demonios favorita pegó un respingo y le derribó, y Miroku ya sabía que es lo que seguía, pero normalmente no era que Sango se subiera encima de él, que le besase apasionadamente, que se le viese el escote, y que empezase a sentirla muy cerca de su…”Templo”. Bueno esta era una prueba de Buda, evidentemente no de su inmensa bondad, si no de esas pruebas de virtud, ¿Debía aprovechar para engañarse a sí mismo o a su correspondiente versión de ese mundo? ¿Debería probar la dulce miel de su más especial mujer? Bueno debía ser justo, esto no era más que una copia así, que debía de resistir. De donde sacó fuerzas para ponerse de pie y ponerse la ropa bien puesta, y aguantar las ganas de echarse encima él de la cazadora de demonios ahora con su kimono enseñando sus no bien guardados pechos y… Bueno, se giró dignamente pero la voz de la chica confusa le detuvo:
-¿Te pasa algo? … Bueno sé que ayer lo hicimos hasta tarde, pero pensaba que ya podías… -Miroku estaba babeando al oír todo pero se contuvo-, pero bueno ¿Necesitabas algo? –Dijo esta abierta (en muchos sentidos) Sango.
-No nada querida, ¡jeje! –Dijo disimulando el monje- Precisamente me tenía que ir a meditar el río ¡Hasta luego!- Y salió corriendo al pozo con una ligera sonrisilla de satisfacción.

-¿Entonces…? –Dijo el anciano a Inuyasha- Ese demonio llamado Naraku sigue vagando por ahí y causando daño ¿no? Me alegro de no estar en tú pellejo chaval.
Inuyasha resopló con su estilo habitual (Su sonoro Féh) y lo contestó-Pues alégrate, pero no me llames “chaval”, que somos iguales… -Inuyasha estaba frente a un anciano en medio del viejo templo de Kaede, aunque aquí no estaba, y era el anciano con quien llevaba horas hablando quien moraba allí, junto con su cuñada y los restos y recuerdos de su difunta esposa. Habían hablado largo y tendido, unas veces el anciano de pelo gris y otras el joven medio demonio. El susodicho anciano lleva el Kimono de Inuyasha de pelo de rata ígnea, adaptado y con unos cuantos parches y arreglos; el cabello blanco no tan largo como los del joven Inuyasha y con algunas entradas, enmarcaban a un rostro arrugado pero alegre (o más bien sardónico), el hombrecillo además era un poco achaparrado y con unos ojos casi ámbar poseían un destello de alegre nostalgia: ¡No todos los días puedes verte 50 años más joven! Sí amigos, ese viejecito de aspecto algo “excéntrico” era Inuyasha en este mundo.
-¡Feh! Pues no creo eso, a mí ese demonio no me pilló desprevenido, le corté como si nada ¡Y me quedé con la chica! ¡Jajaja!-Rió mostrando los huecos de los dientes caídos por la edad, y unas arrugas que se profundizaban con a carcajada.
-¡No presumas!- se quejó Inuyasha- Además al final Kikyo también ha muerto antes que tú…-Dijo Inuyasha en forma de revancha pero con un destello de tristeza en la mirada.
-Oye chico no te apenes, lo pasamos bien ella y yo, con los niños y todo, no me arrepiento. Seguro que me quedan cosas que hacer aun, además ahora la echo menos en falta.
-¿Por qué dices eso abuelo? –Preguntó Inuyasha al tiempo que percibió un olor muy familiar viniendo hacia la casa…- ¿Kagome?
- Sí es hora de que venga, siempre viene a esta hora esa chica. Voy a decirla donde anda mi nieto y ahora nos vemos.- Dijo el anciano Inuyasha a su versión más joven mientras se levantaba hacia la puerta. Mientras esto pasaba el joven Inuyasha se escabulló y vio como el viejo llamaba a un chaval desgarbado y le dejaba junto a una sonriente Kagome con su bici y la mochila, el chico nieto de si mismo no estaba muy dispuesto a acompañarla, al menos en apariencia. Tras despedirse ambos Inuyasha se encontraron en la salita. –Es muy guapa la chica… Si tuviera tres décadas menos ¡je! ¿O más bien cinco?- Rió al ver a su otro yo alterado por lo que acaba de decir.
-¡Oye viejo!, ¡Que podría ser tu nieta! ¿Y por qué insistes tanto en que vaya con tu nieto si tato te gusta?
-¡Porqué me gusta insisto que vaya con mi nieto! ¡Eres un burro!-Le contestó el abuelo Inuyasha.
-Bueno, me parece que me tengo que ir –espetó nuestro amigo Inuyasha- Ya tiene una abertura este chisme y es lo que necesito- Dijo sacando de su traje “La caja espejo”-hasta otra.
-Espera chaval; recuerda una cosa, ser feliz es muy fácil sólo tienes que olértelo…-Dijo de forma solemne el anciano-Y es lo último que te voy a decir… ¡Venga vete a salvar a la chica!
-¡A eso voy viejo!- Dijo Inuyasha desapareciendo.

-Vaya esto sí es raro –dijo Kagome al aparecer en la salita de su casa pero en otra dimensión. La habitación era el salón, sólo que en vez de muebles había cojines deslustrados y esterillas de los 70. Y casi se tropieza al pasar por el pasillo desde la caja, y ver a su abuelo como a un gurú melenudo y a su madre con el pelo a lo afro… Sí eso era raro. –Paz – Dijo levantando la mano su abuelo, y el olor de la casa era, curiosamente, como los de los baños del instituto…
-Buenos días este me parece que me tengo que…-Pronunció en un suspiro Kagome antes de ser golpeada por algo, o más bien por alguien, que era su versión malvada recién salida de la caja, que hizo que ambas trastabillasen y cayese. Su otro yo se levantó y su hippie abuelo la saludó: -Halla Paz.
Alo que ella respondió:
-Búscate un trabajo- Y Kagome la heroína usó toda su maña para volver a agarrar la caja en ese instante con la mano que aun sujetaba la joya y… Kagome e concentró en recordar dónde estaba la caja y dónde quería ir, y ahí estaba, deseaba estar con sus amigos, ¡estaba desesperada!
Y allí aterrizó, en medio de la noche enfrente de Shippo que puso una cara asustada al verla:
-¿Dos Kagome? –Dijo azorado el zorro al ver a Kagome acompañada por una Kagome de aspecto amenazador.
-¡Me has seguido! –Dijo Kagome a su versión malvada.
-¡Pues claro! Una cosa es evitar que te coja un fragmento ¡Y otra cosa mancharme la cara de salsa! –Rugió la malvada y siniestra Kagome.-Ahora pagarás todo lo que me has hecho pasar...-Dijo al tiempo que se acercaba hacia los dos. Ya iba a usar su cadena en contra de ellos cuando de su espalda surgió una figura con una enorme espada y vestida de rojo, que era Inuyasha que golpeó la tierra separando a la malvada Kagome de sus inocentes compañeros.
-Mierda, voy a acaba contigo ¡maldita bestia!-Dijo Kagome malvada llena de indignación al tiempo que lanzaba su ataque con la cadena a Inuyasha.
-No lo creo- respondió Miroku que acababa de atravesar la caja al tiempo que lanzaba sus sellos para detener el aura maligna que iba contra Inuyasha.
-¡A vosotros os he ganado antes! ¡No podéis hacerme nada par de babosos!- Vociferó furiosa y sucia Kagome.
-¿Y a mi me has ganado?- Le contestó una recién aparecida Sango- ¡Hueso volador! –Terminó de decir lanzando su ataque hacia la malvada Kagome, que no tuvo tiempo de esquivarlo. El ataque la lanzó y mandó adolorida al punto de vuelta donde se agachó, invocó fuerzas de la joya y aferró la caja espejo al tiempo que gritó:
-¡Me vengaré! Traeré mis muchachos y les partiré con mis propias manos.
- ¡No si puedo impedirlo!- Dijo Kagome apuntando con su arco hacia la caja malvada Kagome.
-Ni lo sueñes ¡Bruja! – Completó Inuyasha al tiempo que lanzó su ataque- ¡Herida del Viento!
Los dos ataques se conjuntaron rompiendo las defensas mágicas de Kagome malvada, que se desvaneció en medio de la explosión y que tras esto hubo una humareda que cuando se extinguió no se vio nada más que la caja espejo, y ningún rastro de la copia malvada de Kagome.
Tras un rato de calma para revisar lo bien que esta Kagome, es decir, si ver si estaba herida, se fueron a la cabaña de la anciana Kaede a descansar. Durante la cena, todos parecían querer decir algo pero no abrían a boca. Finalmente Shippo preguntó inocentemente (o a mala leche disimulada que nunca se sabe):
-Entonces ¿Dónde habéis estado?
Inmediatamente todos los que estaban comiendo se atragantaron, y los que no buscaron tener la boca llena con algo para no responder. Kagome era la que menos se debía preocupar, la persecución con su gemela malvada no era algo para lo que avergonzarse… pero no quería hablar de la mañana con Inuyasha ni del destino que habían padecido sus amigos ni de si ella fallaba en su moral. El resto estaba igual: eran experiencias extrañas y turbadoras las que habían experimentado y no deseaban habar de ellas, aun no por lo menos. Sólo le quedó un remedio:
-Pues ¡no me acuerdo!-Mintió sonrientemente nuestra futura repetidora.
-¡Eso es nosotros tampoco! –Secundó el resto.
Inuyasha se volvió serio y agarró la espada. –Pero es mejor pese a todo asegurarse de que la caja desaparezca.
Todos los demás secundaron la opinión del medio demonio, y salieron a fuera donde depositaron la caja e Inuyasha aprovechó para descargar un mandoble sobre “la Caja Espejo” con su “Colmillo de Acero”; que entrechocó las esencias mágicas de los dos objetos y tras unos minutos, la caja se astilló y se ennegreció consumiéndose. Todos respiraron tranquilos puesto que es versión malvada no volvería y ninguno de ellos volvería a caer en ese maldito objeto. Pero había alguien que no estaba contento:
-¿Qué? ¿Se acuerdan ahora?- Preguntó Shippo a un cansado grupo.
Todos suspiraron de cansancio y se rieron, preguntándose que les habrá pasado a los demás para no hablar de ello…

FIN

(Ya hemos terminado, espero que me envíen alguien su opinión (review), ¿Saben de qué serie he estado hablando? Hasta el próximo fic)