sábado, 18 de marzo de 2017

Comentario: Kamen Rider 555

Open your eyes for the next Faiz
Faiz (centro), Kaixa (izq) y Delta (der). Os diría, sus nombres pero es complicado.


Pues después de mucho tiempo he terminado una serie de Kamen Rider, en este caso es 555; leído como Faiz, que es el nombre como casi siempre del Kamen Rider principal. Esta serie es de principios de los 2000, la cuarta desde Kuuga. La he "disfrutado" pese a que es intensa. La primera serie de Kamen Rider moderna que tiene una aproximación de ciencia ficción total, con un origen tecnológico o científico (en términos generales) tanto para los Riders como para los monstruos.

Voy a hablar de los monstruos, los Orphenoch, fusión de los nombres de Orfeo y Enoch, son personas que mutan tras graves heridas o muerte en una forma híbrida de otro ser vivo (normalmente animales) que puede intentar convertir a otros humanos. Detrás de lo monstruos está la multinacional Smart Brain, que dirigida por Orphenoch intenta controlar a todos ellos para que maten y ayuden a extender a la especie. Previniendo el surgimiento de su Rey, un Orphenoch definitivo que les ayudará a ser la especie dominante, crearon unos cinturones que solamente Orphenoch podían utilizar para proteger a dicha criatura hasta que alcanzase la madurez necesaria.

Pero los cinturones acaban en manos de los niños huérfanos criados por Hanagata, el presidente desaparecido de Smart Brain; y el primero de dichos cintos en aparecer acaba en manos del errabundo Takumi Inui; porque al contrario que Mari Sonoda, una de dichos huérfanos, sí puede utilizarlo. Inui se convierte así en Kamen Rider Faiz (o simplemente en Faiz). Mientras tanto, dos personas maltratadas por gente cercana a ellos se convierten en Orphenoch. El primero es Yuji Kiba, que se venga de las personas que le roban todo mientras estuvo en coma; y la otra es Yuka Osada, que acaba masacrando a sus compañeras de clase y hermana por abusar de ella. Son reclutados por Smart Brain, pero tras realizar sus venganzas no ven necesidad de matar (más), convirtiéndose en objetivos del resto de Orphenoch. Junto a ellos Naoya Kaido, convertido en Orphenoch. Yuka tenía relación a distancia con un chico de otra ciudad, Keitaro Kikuchi, que acaba dando trabajo a Mari y Takumi.

Y aquí paro, porque quiero explicar lo importante de la trama: las relaciones. Se nota que el guionista jefe era el de Agito, ya que muchas de esas tramas de relaciones que no avanzan demasiado rápido y sin una buena explicación. Malentendidos, manipulaciones y drama hacen que amigos y enemigos se crucen todo el rato, pero a veces sin resolverse hasta decenas de episodios. Durante más de 40 Yuka y Keitaro no saben que el otro es su amor a distancia. El tercer Rider, Delta, es una de los huérfanos que se hizo con el cinto, llamada Saya, pero que fallece nada más resolver su identidad. Y ahora os cuento sobre esos protagonistas...

Takumi, es un punto intermedio de Rider, lo que es raro; el misterio de la razón por la que pueda transformarse se ve venir, y es la razón por la que digo que al revés que Godai en Kuuga, él tiene razones por la que está implicado en esta historia, pero como él carece de una motivación clara al principio y la encuentra combatiendo por otros. No es la más amable de las personas, pero porque es un solitario. Encuentra en defender a otros y sus sueños una motivación para combatir a los monstruos, pero también descubre su relación con los Orphenoch.

Mari, no es una heroína porque la trama ha dicho que no lo sea, pero ella sabe que hay una batalla en marcha y quiere evitar que el cinturón caiga en malas manos; además de morir ella y sus compañeros y amigos. Su sueño es ser peluquera profesional. Y si os parece poca cosa, Keitaro además de tener novia, es limpiar la ropa tan blanca que haga a la gente feliz... no en serio. Keitaro es el chico normal, el Xander del grupo, y por lo tanto no es tan odioso.

Kiba, Yuka y Kaido son los Orphenoch que quieren vivir como humanos. La perspectiva de su lucha por la humanidad es entretenida y no se ve todos los días... pero a veces no se termina de entender porque Yuka hace esto si no lo sigue del todo (mata a gente que intenta abusar de ella de forma reiterada), mientras que Kaido no parece preocuparse por esto la mayor parte del tiempo, pero hace mucha gracia que vaya tan en plan chungo. Kiba es quien lleva el peso del dilema, y la culpa del daño que hizo al descubrir su naturaleza. Pero también sufre bastante al vivir en primera persona la persecución por parte de los humanos. Su alineamiento cambia mucho a lo largo de la serie.

Por contra tenemos al monstruo humano que es Masato Kusaka, que se convierte en Kaixa, que combate por un odio a los Orphenoch y por demostrase a sí mismo su valía. Muestra una cara a los demás mientras los manipula. Además de en la muerte de los Orphenoch, está obsesionado con Mari y es abusivo con ella (y todos a su alrededor). Tan capullo es, que se celebra un día a su mala leche el 13 de septiembre, hasta su actor lo celebra... para que veáis.

Los antiguos compañeros de clase de Masato y Mari, caen uno a uno en la refriega, víctimas muchas veces de su propia forma de ser en algunos casos. Saya y Sawara con perfectos opuestos, la heroína que no busca reconocimiento y el monstruo que busca el oprobio de los demás para romper con su humanidad. Mihara, que evita el combate hasta que es imposible, se convierte en Delta; con el apoyo de Rina. Todos estos personajes son secundarios, pero tienen una dinámica común con los demás.

Luego están los Orphenoch malvados, tanto el malvado presidente suplente Murakami y los componentes de Lucky Clover, la élite de todos ellos. Estos monstruos tienen motivos para ser como son, como es el miedo al haber conocido la muerte y el rechazo. pero nada les detiene en sus objetivos. Me recuerdan mucho a villanos de X-Men la verdad... y eso es interesante.

Los diseños de la serie me gustan, con sus peros incluso. Los Riders están inspirados en poca medida en insectos (libélulas y mariposas creo), y su código de colores (rojo, amarillo y azul) me recuerda al super sentai. Lo malo en gran medida es que demasiado habitualmente los cinturones pasan de mano en mano, sobre todo para los villanos de turno; además de entre los héroes. Casi puedes hacer juego de beber cada vez que cambian de propietario. Los Orphenoch por otro lado son diseños entretenidos, pero con el concepto de muertos en vida presente, su color es casi siempre gris o en tonos de gris; lo que llega a ser repetitivo e incluso redundante en alguno de los menos importantes.

Para concluir, esta serie la considero una serie entretenida para los fans de los vampiros, aunque no tenga dichas criaturas; pero comparte con Vampiro la Mascarada muchos de sus dilemas. El terror personal y el drama frente a la muerte y la violencia son componentes que hacen esta serie si no oscura, sí muy dramática, casi depresiva en muchos momentos. Merece la pena ser vista, pero porque tiene descansos de dicho tono en ciertos momentos.

Y os dejo con mis dos canciones favoritas de la serie, el opening Justis:
Y Dead or Alive:


¡Muy pronto más cosas de parte de vuestro amigo y ciber vecino Mario!

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